COMENTARIO
Los sacrificios de comunión podían ofrecerse como una alabanza en acción de gracias (cfr Sal 50,14.23; 56,13; etc.), como cumplimiento de un voto, o simplemente por devoción. La carne había de consumirse el mismo día; así se evitaba el peligro de que fuera profanada o de que se corrompiera.
«Será extirpado del pueblo» (v. 21). Esta frase podía significar la pena de muerte, pero de ordinario se reducía a la exclusión de la comunidad, con la pérdida de los privilegios del pueblo elegido, sin amparo social y bajo amenaza de muerte (cfr Nm 15,30-36).