7Lv1»Éste es el ritual del sacrificio por el delito. Es cosa santísima. 2Se inmolará la víctima en el mismo lugar en que se inmoló el holocausto y su sangre será derramada alrededor del altar. 3Se ofrecerá toda la grasa: la cola, la grasa que cubre las entrañas, 4los dos riñones con la grasa que hay sobre ellos, la que está sobre los lomos y toda la demás que cubre el hígado, que se apartará junto con los riñones. 5Entonces el sacerdote lo hará arder en el altar como ofrenda consumida en honor del Señor. Es el sacrificio por el delito. 6Podrá comerlo todo varón sacerdote. Se comerá en lugar santo. Es cosa santísima. 7El sacrificio por el pecado se hará como el sacrificio por el delito. El ritual es común para ambos. La víctima pertenecerá al sacerdote que lo ofrezca.
8»El sacerdote que ofrezca el holocausto de cualquier persona se quedará con la piel del holocausto sacrificado. 9Y toda ofrenda, tanto la cocida en el horno como la preparada en olla o sartén, será para el sacerdote que la ofrezca. 10Pero cualquier otra ofrenda, amasada con aceite o seca, será distribuida a partes iguales entre todos los hijos de Aarón.
11»Éste es el ritual del sacrificio de comunión ofrecido al Señor. 12Si se ofrece en acción de gracias, además del sacrificio de acción de gracias, se ofrecerán panes ácimos amasados con aceite, tortas ácimas untadas en aceite, y flor de harina amasada con aceite. 13Además del sacrificio de acción de gracias, se podrán ofrecer tortas de pan fermentado como sacrificio de comunión. 14De cada sacrificio se reservará una parte como ofrenda al Señor, y será para el sacerdote que derrama la sangre del sacrificio de comunión. 15La carne del sacrificio de comunión de acción de gracias se comerá el mismo día que se ofrezca. No se guardará parte alguna hasta la mañana siguiente.
16»Si se ofrece una víctima por un voto o como una ofrenda voluntaria, se comerá también el día en que se ofrezca. Pero si queda algo, podrá comerse al día siguiente. 17Sin embargo, lo que sobre el tercer día será quemado en el fuego. 18Si al tercer día alguno come de la carne del sacrificio de comunión, el que lo haya ofrecido no será aceptado, no se le reconocerá la ofrenda: se tendrá como cosa corrompida y quien la coma se hará culpable.
19»La carne tocada por cualquier cosa impura no se comerá, se quemará en el fuego. Cualquier persona no contaminada podrá comer carne. 20Cualquiera que, en estado de impureza, coma carne de los sacrificios de comunión ofrecidos al Señor, será extirpado del pueblo. 21Cualquiera que haya tocado algo impuro, ya sea impureza de hombre o de animal, o cualquier otra abominación impura, y coma carne del sacrificio de comunión ofrecido al Señor, será extirpado del pueblo».
22Y habló el Señor a Moisés diciendo:
23—Habla a los hijos de Israel y diles: «Ustedes no comerán grasa de buey, de oveja ni de cabra. 24La grasa de un animal muerto o despedazado por una fiera, se podrá usar para otras necesidades, pero no la comerán. 25Porque todo el que coma la grasa del animal que se haya sacrificado como ofrenda consumida en honor del Señor, será extirpado de su pueblo. 26Tampoco tomarán como alimento sangre de ave ni de animal alguno, dondequiera que habiten. 27Todo el que coma sangre será extirpado de su pueblo».
28Habló el Señor a Moisés diciendo:
29—Habla a los hijos de Israel y diles: «El que ofrezca al Señor un sacrificio de comunión, que lleve al Señor una parte de la víctima. 30En sus manos tendrá la ofrenda consumida en honor del Señor, es decir, llevará la grasa y el pecho; el pecho para hacer el rito del balanceo delante del Señor. 31Luego el sacerdote hará arder la grasa en el altar, mientras que el pecho será para Aarón y sus hijos. 32De los sacrificios de comunión de ustedes darán también a los sacerdotes, como ofrenda reservada, la pierna derecha. 33La pierna derecha la darán como porción a aquél de los hijos de Aarón que ofreció la sangre y la grasa de la víctima de los sacrificios de comunión. 34Porque el pecho balanceado y la pierna reservada de los sacrificios de comunión de los hijos de Israel los he dado como tributo al sacerdote Aarón y a sus hijos. Esto será una ley perpetua entre los hijos de Israel. 35Ésta es la porción de la ofrenda consumida en honor del Señor asignada a Aarón y a sus hijos desde el día en que se les consagró para ejercer el sacerdocio».
36Esto es lo que dispuso el Señor que se les diera de parte de los hijos de Israel el día que los ungió. Será ley perpetua para las generaciones de ustedes.
37Éste es el ritual del holocausto, de la oblación, del sacrificio por el pecado y por el delito, del sacrificio de consagración y de las víctimas de los sacrificios de comunión 38que el Señor ordenó a Moisés en el monte Sinaí cuando mandó a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas en el desierto del Sinaí.
8Lv1Habló el Señor a Moisés diciendo:
2—Toma a Aarón y a sus hijos, así como las vestiduras, el aceite de la unción, el novillo del sacrificio por el pecado, los dos machos cabríos y el cesto de los panes ácimos. 3Congrega después a toda la comunidad a la entrada de la Tienda de la Reunión.
4Hizo Moisés lo que le había mandado el Señor y congregó a toda la comunidad a la entrada de la Tienda de la Reunión. 5Entonces dijo Moisés a la comunidad:
—Esto es lo que ha ordenado hacer el Señor.
6Moisés mandó que se acercaran Aarón y sus hijos y los lavó con agua. 7Puso la túnica a Aarón, le ciñó con el cinto, lo vistió con el manto, le puso el efod y se lo sujetó atándoselo con la cinta del efod. 8Le colocó encima el pectoral, y sobre el pectoral el urim y el tummim. 9Puso sobre su cabeza la tiara, y en la parte anterior de la tiara la lámina de oro, la diadema de la santidad, según había ordenado el Señor a Moisés.
10Tomó luego Moisés el aceite de la unción, ungió el Tabernáculo y todo lo que en él había, y así lo santificó. 11Luego hizo con él siete aspersiones sobre el altar y ungió el altar con todos sus utensilios, la pila y su base, para santificarlos. 12Entonces derramó aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, ungiéndolo así para consagrarlo. 13Moisés mandó que se acercaran también los hijos de Aarón, los revistió con las túnicas, les ciñó con el cinto y les puso las mitras, según había ordenado el Señor a Moisés.
14A continuación hizo traer el novillo del sacrificio por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del novillo expiatorio. 15Moisés lo inmoló, tomó su sangre y untó con su dedo los cuernos del altar, todo en derredor de éste, y lo purificó. Derramó después la sangre al pie del altar consagrándolo para hacer la expiación. 16Luego tomó toda la grasa que está sobre las entrañas, la que queda sobre el hígado, y también los dos riñones con su grasa; y lo hizo arder todo sobre el altar. 17Y el novillo, con su piel, su carne y sus excrementos, los quemó en el fuego a las afueras del campamento según había ordenado el Señor a Moisés.
18Después hizo traer el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del carnero. 19Moisés lo inmoló y derramó su sangre alrededor del altar. 20Descuartizó el carnero y quemó la cabeza, los trozos y la grasa. 21Luego lavó con agua las entrañas y las patas; y Moisés hizo arder sobre el altar todo el carnero, pues es un holocausto, una ofrenda consumida, de suave aroma en honor del Señor según ordenó el Señor a Moisés.
22Hizo traer un segundo carnero para el sacrificio de la consagración. Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del carnero. 23Moisés lo inmoló, tomó sangre y la aplicó sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el de su pie derecho. 24Luego mandó que se aproximaran los hijos de Aarón. Puso sangre en el lóbulo de sus orejas derechas, en el pulgar de sus manos derechas y en el de sus pies derechos. Moisés derramó el resto de la sangre alrededor del altar. 25Tomó después la grasa, la cola, toda la grasa que está sobre las entrañas, la que queda sobre el hígado, los dos riñones con su grasa y la pierna derecha. 26Y del cesto de los panes ácimos que hay ante el Señor sacó una torta ácima, otra de pan con aceite y un panecillo, y lo puso todo sobre la grasa y sobre la pierna derecha. 27Puso todo esto en manos de Aarón y sus hijos, y lo balanceó ritualmente ante el Señor. 28Luego Moisés lo volvió a tomar de sus manos y lo hizo arder en el altar, sobre el holocausto. Era un sacrificio de consagración, una ofrenda consumida, de suave aroma en honor del Señor. 29Tomó Moisés el pecho y lo balanceó ritualmente ante el Señor. Era la porción del carnero de la consagración destinada a Moisés, según había ordenado el Señor a Moisés. 30Tomó Moisés aceite de la unción y sangre de la que estaba sobre el altar, roció con ella a Aarón y sus vestiduras, y con él a sus hijos y a las vestiduras de sus hijos. Así consagró a Aarón y sus vestiduras, y con él a sus hijos y a las vestiduras de sus hijos.
31Entonces dijo Moisés a Aarón y a sus hijos:
—Cuezan la carne a la entrada de la Tienda de la Reunión. La comerán allí con el pan que hay en el cesto de la consagración, según ordené cuando dije: «Así lo comerán Aarón y sus hijos». 32El resto del pan y de la carne lo quemarán en el fuego. 33No se alejen de la puerta de la Tienda de la Reunión durante siete días, hasta que se cumplan los días de su consagración, pues la consagración de ustedes durará siete días. 34Tal como se ha hecho hoy ha sido ordenado por el Señor para expiar por ustedes. 35Durante siete días permanecerán día y noche a la entrada de la Tienda de la Reunión. De ese modo cumplirán el servicio del Señor para que no mueran, pues así me ha sido ordenado.
36Aarón y sus hijos cumplieron todos los mandamientos que les dio el Señor por medio de Moisés.
9Lv1Al octavo día llamó Moisés a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel. 2Y dijo a Aarón:
—Toma un becerro para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrécelos ante el Señor. 3Y dirás a los hijos de Israel: «Tomen un macho cabrío para el sacrificio por el pecado, y un becerro y un cordero, de un año y sin defecto, para el holocausto; 4y un buey y un carnero para sacrificarlos ante el Señor como sacrificios de comunión. Ofrezcan también una oblación amasada con aceite, porque hoy se les manifestará el Señor».
5Llevaron ante la Tienda de la Reunión lo que había ordenado Moisés, se acercó toda la comunidad y se presentaron ante el Señor. 6Entonces dijo Moisés:
—Esto es lo que ha ordenado el Señor. Háganlo y se les manifestará la gloria del Señor.
7Luego dijo Moisés a Aarón:
—Acércate al altar y ofrece tu sacrificio por el pecado y tu holocausto. Expía por ti y por el pueblo. Haz la ofrenda del pueblo y expía por ellos, según mandó el Señor.
8Se acercó Aarón al altar e inmoló el becerro del sacrificio por su propio pecado, 9y sus hijos le presentaron la sangre. Aarón mojó su dedo en la sangre, untó con ella los cuernos del altar y la derramó al pie del altar. 10Luego hizo arder en el altar la grasa, los riñones y la grasa que queda sobre el hígado de la víctima por el pecado, según había mandado el Señor a Moisés. 11La carne y la piel las quemó fuera del campamento.
12Después inmoló la víctima del holocausto; y los hijos de Aarón le presentaron la sangre, sangre que derramó alrededor del altar. 13Luego le presentaron la víctima del holocausto descuartizada junto con la cabeza. Todo lo hizo arder en el altar. 14Después de lavar las entrañas y las patas, las hizo arder en el altar, sobre el holocausto.
15Ofreció también la ofrenda del pueblo. Tomó el macho cabrío del sacrificio por el pecado del pueblo, lo inmoló y lo ofreció como sacrificio por el pecado, igual que el primero. 16Ofreció el holocausto, que realizó según lo mandado. 17Presentó la oblación, tomó de ella un puñado y lo hizo arder sobre el altar junto con el holocausto de la mañana.
18Inmoló también el buey y el carnero del sacrificio de comunión en favor del pueblo. Los hijos de Aarón le presentaron la sangre, que derramó alrededor del altar. 19Y la grasa del buey y del carnero, la cola, la grasa que cubre la entrañas, los riñones y la grasa que queda sobre el hígado, 20toda la grasa la pusieron sobre el pecho de las víctimas y la hizo arder en el altar. 21Aarón balanceó ritualmente ante el Señor el pecho y la pierna derecha, según había ordenado Moisés.
22Aarón extendió las manos sobre el pueblo y lo bendijo. Entonces bajó, después de hacer el sacrificio por el pecado, el holocausto y el sacrificio de comunión. 23Moisés y Aarón entraron en la Tienda de la Reunión y, cuando salieron, bendijeron al pueblo, y se manifestó la gloria del Señor ante todo el pueblo. 24Entonces, de delante del Señor salió fuego que consumió el holocausto y la grasa que había sobre el altar. Lo vio todo el pueblo, se alegraron y cayeron sobre su rostro.
10Lv1Nadab y Abihú, hijos de Aarón, tomaron sus badiles, pusieron en ellos fuego e incienso, y ofrecieron ante el Señor un fuego profano que no se les había mandado. 2Entonces de la presencia del Señor salió un fuego que los devoró y murieron delante del Señor.
3Y dijo Moisés a Aarón:
—Esto es lo que ha dicho el Señor: «Entre los que se acercan a mí seré santificado y en presencia de todo el pueblo seré glorificado».
Y Aarón permaneció callado.
4Luego llamó Moisés a Misael y Elisafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo:
—Acérquense, lleven a sus hermanos desde el santuario al exterior del campamento.
5Se acercaron y los llevaron con sus túnicas al exterior del campamento, según mandó Moisés.
6Y dijo Moisés a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar:
—No descuiden sus cabellos ni rasguen sus vestidos, no sea que mueran y se irrite el Señor contra toda la comunidad. Sus hermanos, toda la casa de Israel, lamentarán el fuego que ha provocado el Señor. 7Ustedes no se alejarán de la puerta de la Tienda de la Reunión no sea que mueran, pues llevan el óleo de la unción del Señor sobre ustedes. Y cumplieron el mandato de Moisés.
8Entonces habló el Señor a Aarón diciendo:
9—Ni tú, ni tus hijos beberán vino o bebida embriagadora cuando vayan a entrar a la Tienda de la Reunión, para que no mueran. Es una ley perpetua para las generaciones de ustedes, 10para que sepan discernir entre lo santo y lo profano, entre lo puro y lo impuro; 11y para enseñar a los hijos de Israel las leyes que les mandó el Señor por medio de Moisés.
12Y dijo Moisés a Aarón y a los hijos que le quedaban, a Eleazar e Itamar:
—Tomen la oblación que queda de las ofrendas consumidas en honor del Señor y cómanla sin levadura, al lado del altar, porque es cosa santísima. 13La comerán en lugar santo, pues es la porción que a ti y a tus hijos les corresponde de las ofrendas consumidas en honor del Señor, según se me ha ordenado. 14Tú, tus hijos y tus hijas comerán en lugar puro el pecho de la víctima balanceada y la pierna de la ofrenda reservada, pues es tu porción y la porción de tus hijos otorgada de los sacrificios de comunión de los hijos de Israel. 15La pierna de la ofrenda, y el pecho de la víctima balanceada, además de las grasas de las ofrendas consumidas, deberán ser llevadas para balancearlos ritualmente ante el Señor. Ésa será la porción perpetua para ti y para tus hijos según ha ordenado el Señor.
16Moisés preguntó acerca del macho cabrío del sacrificio por el pecado, y he aquí que había sido quemado. Entonces se irritó contra Eleazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aarón, diciendo:
17—¿Por qué no comieron la víctima del sacrificio por el pecado en lugar santo? Es cosa santísima que se les dio para expiar el pecado de la comunidad, para expiar por ella ante el Señor. 18Miren, al no haber sido llevada su sangre al interior del santuario, deberían haberla comido en el mismo santuario, según me fue ordenado.
19Contestó Aarón a Moisés:
—Mira, ellos han ofrecido hoy su sacrificio por el pecado y su holocausto ante el Señor, y a mí me ha ocurrido esto. Si yo hubiera comido hoy el sacrificio por el pecado, ¿habría sido esto bueno ante los ojos del Señor?
20Escuchó Moisés y le agradó la explicación.
11Lv1Habló el Señor a Moisés y a Aarón diciéndoles:
2—Díganles a los hijos de Israel: «Éstos son los animales que podrán comer de entre todas las bestias que hay en la tierra:
3»Podrán comer todo animal rumiante con la pezuña hendida en dos mitades. 4Sin embargo, tanto de los rumiantes como de los que tienen la pezuña hendida en dos mitades no podrán comer los siguientes: el camello, que es rumiante pero no tiene su pezuña hendida, es animal impuro para ustedes; 5el damán, que es rumiante pero no tiene su pezuña hendida, es impuro para ustedes; 6la liebre, que es rumiante pero no tiene la pezuña hendida, es impura para ustedes; 7el cerdo, que tiene hendida la pezuña pero no rumia, es impuro para ustedes. 8No comerán su carne ni tocarán su cadáver. Son para ustedes impuros.
9»De entre los que viven en las aguas de los mares o de los ríos, podrán comer todo lo que tiene aletas y escamas. 10En cambio, será abominación para ustedes todo animal que no tenga aletas ni escamas, y todo reptil que viva en las aguas de los mares o de los ríos. 11Serán abominación para ustedes; no comerán su carne y abominarán sus cadáveres. 12Todo animal que vive en el agua y no tiene aletas ni escamas es abominación para ustedes.
13»De entre las aves tendrán por abominables y no podrán comer, pues son abominación, las siguientes: el águila, el quebrantahuesos, el esmerejón, 14el milano, el buitre en todas sus especies, 15el cuervo de la especie que sea; 16el avestruz, el halcón, la gaviota y el azor de cualquier especie; 17el búho, el somormujo, el ibis, 18el cisne, el pelícano, el calamón, 19la cigüeña, la garza de la especie que sea, la abubilla y el murciélago.
20»Todo insecto alado que camina sobre cuatro patas es abominación para ustedes. 21Sin embargo, de los insectos alados que caminan sobre cuatro patas podrán comer de los que usan las patas traseras para saltar sobre la tierra. 22De éstos podrán comer: la langosta de cualquier especie, el saltamontes, el grillo y la cigarra, sean de la especie que sean. 23En cambio, los otros insectos alados que sólo tienen cuatro patas son abominación para ustedes.
24»Con estos animales contraerán impureza. Cualquiera que toque sus cadáveres quedará impuro hasta el atardecer. 25Y todo el que lleve el cadáver de alguno de ellos, purificará sus vestidos y quedará impuro hasta el atardecer. 26Todo animal que no tiene la pezuña hendida ni es rumiante será impuro para ustedes y todo el que los toque quedará impuro. 27De los animales que caminan a cuatro patas, serán impuros para ustedes los que lo hacen sobre las plantas de los pies, y todo el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta el atardecer. 28Y todo el que lleve el cadáver de alguno de ellos, purificará sus vestidos y quedará impuro hasta el atardecer.
29»También será impuro para ustedes todo animalejo que corretea sobre la tierra: la comadreja, el ratón y el lagarto de cualquier especie, 30el erizo, la lagartija, el camaleón, la salamandra y el topo. 31Entre todo lo que corretea, todos estos animales son impuros para ustedes. El que toque sus cadáveres, quedará impuro hasta el atardecer. 32Cualquier cosa sobre la que caiga el cadáver de alguno de ellos quedará impuro, y los utensilios de madera o de tela, de piel o de saco, todo utensilio de trabajo, se meterá en agua y quedará impuro hasta el atardecer; luego será puro. 33Toda vasija de barro cocido en la que caiga uno de dichos animales quedará impura con cuanto contiene; la romperán. 34Toda comida sobre la que cayese agua de esas vasijas quedará impura, y toda bebida contenida en dichas vasijas quedará impura. 35Cualquier cosa sobre la que caiga algunos de esos cadáveres quedará impura: horno y fogones serán destruidos, pues son impuros y como impuros los tendrán. 36Sin embargo, las fuentes y cisternas de agua permanecerán puras. Sólo quien toque algunos de esos cadáveres quedará impuro. 37Si alguno de esos cadáveres cae sobre la sementera, ésta permanecerá pura. 38Sin embargo, si uno de dichos cadáveres cae sobre semilla mojada, ésta es impura para ustedes.
39»Si muere un animal de los que se pueden comer, el que toque su cadáver quedará impuro hasta el atardecer. 40Si alguno come de ese cadáver, purificará sus vestidos y quedará impuro hasta el atardecer. También el que lleve ese cadáver purificará sus vestidos y quedará impuro hasta el atardecer.
41»Todo reptil que se arrastra sobre la tierra es abominación, no se podrá comer. 42No comerán ningún animal que camina sobre el vientre, ni el que tenga cuatro patas ni el que tenga muchas, esto es, ningún reptil que se arrastra sobre la tierra, porque es abominación. 43No se hagan abominables a ustedes mismos con ninguna clase de bichos que se arrastran; no se contaminen con ellos, ni los toquen para que no se hagan impuros. 44Porque yo soy el Señor, su Dios: santifíquense y sean santos, porque yo soy santo. No se contaminen con ningún reptil que se arrastra por la tierra. 45Porque yo soy el Señor, el que los sacó de la tierra de Egipto para ser su Dios. Han de ser santos, porque yo soy santo.
46»Ésta es la ley acerca de los animales, de las aves, de todo viviente que se mueve en el agua y de todo animal que se arrastra por la tierra; 47para que sepan distinguir entre lo puro y lo impuro, entre el animal que se puede comer y el que no se puede comer».
12Lv1Habló el Señor a Moisés diciendo:
2—Habla a los hijos de Israel y diles: «Cuando una mujer conciba y dé a luz un varón, quedará impura siete días; será impura igual que durante los días de su menstruación. 3Al octavo día le será circuncidada al niño la carne de su prepucio, 4pero ella permanecerá purificándose de su sangre durante los treinta y tres días siguientes; no tocará nada santo ni entrará en el Santuario hasta que se cumplan los días de su purificación.
5»Si da a luz una niña, quedará impura dos semanas; igual que durante los días de su menstruación. Permanecerá purificándose de su sangre durante los sesenta y seis días siguientes.
6»Cuando se hayan cumplido los días de su purificación, sea por un hijo o por una hija, llevará al sacerdote a la entrada de la Tienda de la Reunión un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio por el pecado. 7El sacerdote lo ofrecerá ante el Señor. Expiará por ella y quedará pura del flujo de su sangre. Ésta es la ley sobre la mujer que da a luz a un niño o a una niña.
8»Y si no dispone de recursos suficientes para una res menor, tomará dos tórtolas o dos pichones, uno como holocausto y otro como sacrificio por el pecado. El sacerdote hará por ella el rito de la expiación y quedará purificada».
13Lv1Habló el Señor a Moisés y a Aarón diciendo:
2—Cuando uno tenga en la piel una hinchazón, o una erupción, o una mancha blanquecina, y se haya formado en la piel de su carne una llaga como de lepra, será llevado al sacerdote Aarón o a sus hijos, los sacerdotes. 3El sacerdote examinará la llaga de la piel; y si comprueba que en ella el pelo se ha vuelto blanco y que esa zona es más profunda que el resto de la piel, se trata de una llaga de lepra. Una vez examinado, el sacerdote le declarará impuro. 4Pero si tiene una mancha blanca brillante en la piel y, después de examinada, resulta que no es más profunda que el resto de la piel y que el pelo no se ha vuelto blanco, el sacerdote aislará al afectado durante siete días. 5Al cabo de esos días, le examinará de nuevo; y si comprueba que la llaga permanece pero no se ha extendido, volverá a aislarle durante otros siete días. 6Al séptimo día el sacerdote le volverá a mirar. Si comprueba que la llaga está pálida y no se ha extendido por la piel, le declarará puro. Es una erupción. Entonces lavará sus vestidos y quedará puro. 7Pero si después de examinarle para declararle puro, la erupción se extiende demasiado por la piel, el sacerdote le examinará otra vez. 8Si entonces comprueba que la erupción se ha extendido por la piel, le declarará impuro. Es lepra.
9»Si a uno se le manifiesta una llaga de lepra, será llevado al sacerdote. 10Éste le examinará; si observa que hay en la piel un tumor brillante, que el pelo se ha vuelto blanco y que el tumor presenta una llaga en carne viva, 11se trata de lepra arraigada en la piel. El sacerdote le declarará impuro, pero no le aislará, porque es claramente impuro. 12Si la lepra se extiende por la piel y llega a cubrirla de la cabeza a los pies, 13y el sacerdote comprueba que la lepra cubre enteramente su carne, declarará puro al afectado; será puro si se ha vuelto blanco por entero. 14Pero el día que aparezca en él una llaga en carne viva volverá a ser impuro. 15Cuando el sacerdote vea que hay una llaga en carne viva, le declarará impuro. Una llaga en carne viva es impura, es lepra. 16Pero si la llaga en carne viva cambia y se vuelve blanca, acudirá al sacerdote. 17Si después de examinarla, el sacerdote observa que la llaga se ha vuelto blanca, entonces el sacerdote declarará puro al afectado. Es puro.
18»Cuando uno tenga una llaga en su piel y se cure, 19y en el lugar de la llaga aparezca un tumor blanco o una mancha blanca brillante o rojiza, ese hombre se presentará al sacerdote. 20Éste le examinará y si comprueba que es más profunda que el resto de la piel y que el pelo se ha vuelto blanco, el sacerdote le declarará impuro. Se trata de lepra que ha brotado en la llaga cicatrizada. 21En cambio, si el sacerdote la examina y no hay en ella pelo blanco, ni es más profunda que el resto de la piel y está pálida, el sacerdote aislará al afectado durante siete días. 22Si se extiende demasiado por la piel, el sacerdote le declarará impuro. Es lepra. 23Pero si la mancha blanquecina permanece sin extenderse por la piel, se trata de la cicatriz de una llaga. El sacerdote le declarará puro.
24»Cuando uno haya tenido en su piel una quemadura, y sobre la cicatriz aparezca una mancha blanquecina o rojiza, 25el sacerdote la examinará, y si comprueba que el pelo se ha vuelto blanco y que es más profunda que el resto de la piel, se trata de lepra que se ha producido en la quemadura. El sacerdote le declarará impuro, porque es lepra. 26Pero si comprueba que no hay en la mancha blanquecina pelo blanco, que no es más profunda que el resto de la piel y está pálida, el sacerdote le aislará durante siete días. 27Al cabo de esos días volverá a examinarlo. Si se ha extendido demasiado, le declarará impuro. Es lepra. 28En cambio, si la mancha blanquecina permanece sin extenderse por la piel, se trata de la cicatriz de la quemadura; el sacerdote le declarará puro, porque es la cicatriz de la quemadura.
29»Cuando a un hombre o a una mujer le salga una llaga en la cabeza o en la barba, 30el sacerdote la examinará. Si comprueba que es más profunda que el resto de la piel y que en ella el pelo está amarillento y es escaso, declarará impuro al afectado. Es tiña, lepra de la cabeza o de la barba. 31Pero si al examinar la llaga comprueba que no es más profunda que el resto de la piel y no hay en ella pelo negro, le aislará durante siete días. 32Al cabo de esos días volverá a examinar la llaga, y si no se ha extendido y sigue sin tener pelo amarillento y no es más profunda que el resto de la piel, 33se afeitará todo, menos el lugar de la llaga. Entonces por segunda vez le aislará durante siete días. 34Al séptimo día el sacerdote examinará de nuevo la llaga. Si no se ha extendido y no es más profunda que el resto de la piel, el sacerdote le declarará puro. Lavará sus vestidos y quedará puro. 35Si después de la purificación la llaga se extiende otra vez por la piel, 36el sacerdote le examinará, y si observa que se ha propagado por la piel, no será necesario que busque pelo amarillento. Es impuro. 37Pero si la llaga permanece sin extenderse y ha crecido en ella pelo negro, declarará sanada la llaga. Es puro y puro le declarará el sacerdote.
38»Si un hombre o una mujer tienen en la piel manchas blancas y brillantes, 39las examinará el sacerdote. Si comprueba que son manchas blanquecinas, pero pálidas, se trata de una erupción de la piel. Es puro.
40»Cuando a uno se le cae el pelo de la cabeza, se trata de calvicie. Es puro. 41Si su cabeza queda calva por la parte delantera, es calvicie frontal. Es puro. 42Pero si en la calva, en la frente o en la coronilla, aparece una llaga blanca o rojiza, se trata de lepra del cuero cabelludo. 43El sacerdote le examinará y si el tumor de la llaga blanca o rojiza es igual al de la lepra de la piel, 44se trata de un leproso. Es impuro. El sacerdote le declarará definitivamente impuro. Tiene lepra en la cabeza.
45»El enfermo de lepra llevará los vestidos rasgados, el cabello desgreñado, cubierta la barba; y al pasar gritará: «¡impuro, impuro!» 46Durante el tiempo en que esté enfermo de lepra es impuro. Habitará aislado fuera del campamento, pues es impuro.
47»Cuando haya mancha de lepra en un vestido, de lino o de lana, 48o en el tejido o trama de lino o de lana, en una piel o en un objeto de piel, 49si la mancha en el vestido, piel o en cualquier objeto de cuero es verdosa o rojiza, se considerará lepra y se mostrará al sacerdote. 50Éste la examinará y durante siete días aislará el objeto manchado. 51Al cabo de esos días la examinará; si la mancha se ha extendido por el vestido, el tejido, la trama, la piel o el objeto de piel, cualquiera que sea, se trata de lepra maligna. El objeto es impuro. 52Entonces el vestido, el tejido, la trama de lana o lino, o el objeto de piel, cualquiera que sea, en que esté la mancha será quemado. Tiene lepra maligna y ha de ser quemado en el fuego. 53En cambio, si el sacerdote examina la mancha y comprueba que no se ha extendido por el vestido, el tejido, la trama o el objeto de cuero, cualquiera que sea, 54ordenará que laven el objeto donde esté la mancha y de nuevo lo aislará durante siete días. 55Después de haberla lavado, el sacerdote examinará la mancha y si no ha cambiado de aspecto, aunque no se haya extendido, es impuro. Lo quemarás en el fuego, pues está infectado por el derecho o por el revés. 56Si al examinarla observa que la mancha se ha descolorido después de lavarla, la arrancará del vestido, de la piel, del tejido o de la trama. 57Y si de nuevo aparece en el vestido, el tejido, la trama o el objeto de piel, cualquiera que sea, y la mancha se está extendiendo, quemarás en el fuego el objeto en que esté la mancha. 58En cambio, si al lavar el vestido, el tejido, la trama o el objeto de cuero, cualquiera que sea, desaparece la mancha, será lavado el objeto por segunda vez y quedará puro. 59Ésta es la ley sobre la lepra de los vestidos de lana o lino, de tejido o trama, y de los objetos de cuero, cualquiera que sean, para declararlos puros o impuros.
14Lv1Y habló el Señor a Moisés diciendo:
2—Esto es lo prescrito para el leproso el día en que haya de purificarse. Será llevado al sacerdote. 3El sacerdote saldrá a las afueras del campamento y lo examinará. Si comprueba que la llaga de la lepra ha desaparecido del leproso, 4mandará que se traigan, para el que ha de ser purificado, dos pájaros vivos, puros, una rama de cedro, púrpura carmesí e hisopo. 5Luego el sacerdote mandará inmolar uno de los pájaros sobre una vasija de loza con agua corriente. 6Después tomará el pájaro vivo junto con la rama de cedro, la púrpura carmesí y el hisopo, y los mojará en la sangre del pájaro inmolado en agua corriente. 7Entonces rociará siete veces al que haya de ser purificado de la lepra, y lo declarará puro. Luego soltará por el campo al pájaro vivo. 8El purificado, por su parte, lavará sus vestidos, se afeitará todo el pelo, se bañará en agua y quedará puro. Después podrá acudir al campamento, pero permanecerá fuera de su tienda durante siete días. 9Al día séptimo, afeitará otra vez todo su pelo: su cabeza, su barba, sus cejas, es decir, afeitará todo su cuerpo. Lavará sus vestidos, bañará en agua su cuerpo y quedará puro.
10»Al octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera sin tacha de un año, tres décimos de flor de harina amasada con aceite para la oblación y un log de aceite. 11El sacerdote encargado de la purificación pondrá ante el Señor, a la entrada de la Tienda de la Reunión, al que se purifica con sus ofrendas. 12Después el sacerdote tomará un cordero y lo ofrecerá como sacrificio por el delito junto con el log de aceite, y lo balanceará ritualmente ante el Señor. 13Luego inmolará el cordero en el lugar donde se inmola el sacrificio por el pecado y el holocausto, en lugar sagrado, pues en los sacrificios por el pecado o por el delito, la víctima es para el sacerdote: es cosa santísima. 14A continuación, el sacerdote tomará la sangre del sacrificio por el delito y untará con ella el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el del pie derecho del que se purifica. 15Del mismo modo, el sacerdote tomará el log de aceite y derramará un poco sobre la palma de su mano izquierda. 16Luego el sacerdote mojará un dedo de la mano derecha en el aceite que tiene en su palma izquierda, y hará con él siete aspersiones de aceite delante del Señor. 17Después, encima de la sangre del sacrificio por el delito, el sacerdote untará parte del aceite de su mano izquierda sobre el lóbulo de la oreja derecha de quien se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el de su pie derecho. 18Lo que quede del aceite sobre su palma, el sacerdote lo derramará sobre la cabeza de quien se purifica, y así el sacerdote expiará por él ante el Señor. 19Después el sacerdote ofrecerá el sacrificio por el pecado, expiará por quien se purifica de su impureza y, por fin, inmolará el holocausto. 20Ofrecerá sobre el altar el holocausto y la oblación. Expiará así por él y quedará purificado.
21»Si es pobre y no dispone de medios a su alcance, tomará un solo cordero como sacrificio por el delito para expiar por él con el rito del balanceo, un décimo de flor de harina amasada con aceite como oblación, y un log de aceite 22o dos tórtolas o dos pichones, según sus recursos; uno será para el sacrificio de expiación y el otro para el holocausto. 23Al octavo día llevará todo eso al sacerdote para su purificación, a la entrada de la Tienda de la Reunión ante el Señor. 24El sacerdote tomará el cordero del sacrificio por el delito y el log de aceite y los balanceará ritualmente ante el Señor. 25Después inmolará el cordero del sacrificio por el delito. Tomará sangre de este sacrificio y untará con ella el lóbulo de la oreja derecha de quien se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho. 26Del mismo modo, el sacerdote tomará parte del cuartillo de aceite y lo derramará sobre la palma de su mano izquierda. 27Con un dedo de su mano derecha hará delante del Señor siete aspersiones con el aceite que hay sobre su palma izquierda. 28Después, encima de la sangre del sacrificio por el delito, el sacerdote untará parte del aceite de su mano izquierda sobre el lóbulo de la oreja derecha de quien se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el de su pie derecho. 29Lo que quede del aceite sobre su palma, el sacerdote lo derramará sobre la cabeza de quien se purifica, y así el sacerdote expiará por él ante el Señor. 30Luego sacrificará una de las tórtolas o de los pichones, según sus recursos: 31una como sacrificio por el pecado y otra como holocausto, además de la oblación; y así el sacerdote expiará delante del Señor por el que se purifica.
32»Ésta es la ley concerniente a quien tiene llaga de lepra y no le alcanzan sus medios para la purificación.
33El Señor habló a Moisés y a Aarón y dijo:
34—Cuando hayan entrado en la tierra de Canaán que les daré en posesión, si hago que se infecte de lepra una casa del país que poseerán, 35el dueño de la casa avisará al sacerdote diciendo: «He advertido en la casa algo que puede ser lepra». 36El sacerdote ordenará que se vacíe la casa inmediatamente antes de ir a examinarla, no sea que se contamine cuanto hay en ella. Después entrará a examinar la casa. 37Si al examinar la llaga ve que aparecen en las paredes de la casa como oquedades verduscas o rojizas hundidas en la pared, 38entonces el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y la cerrará durante siete días. 39Al séptimo día el sacerdote volverá, y si al examinar la llaga comprueba que se ha extendido por las paredes de la casa, 40ordenará que se arranquen las piedras en que aparece la llaga y las arrojen en las afueras de la ciudad, en lugar impuro. 41Después hará que la casa sea raspada por dentro, todo alrededor, y el polvo que hayan quitado será arrojado en las afueras de la ciudad, en un lugar impuro. 42Luego tomarán otras piedras y las pondrán en sustitución de las anteriores; y además, se revocará la casa con otro mortero.
43»Si después de haber arrancado las piedras y raspado la casa y haberla revocado la llaga vuelve a extenderse en la casa, 44el sacerdote irá y la examinará. Y si comprueba que la llaga se ha extendido por la casa, es lepra maligna: la casa está impura. 45Entonces se derribará la casa con sus piedras, su madera y todo el revoque; y todo ello será sacado a las afueras de la ciudad, a un lugar impuro. 46Si alguien entra en la casa uno de los días que está cerrada, quedará impuro hasta el atardecer. 47Si alguien duerme en ella, tendrá que lavar sus vestidos. Y si alguien come en ella, tendrá que lavar sus vestidos.
48»Por el contrario, si al llegar el sacerdote examina la llaga y comprueba que no se ha extendido por la casa después de revocarla, declarará pura la casa, pues ha desaparecido la llaga. 49Después, para purificar la casa, tomará dos pájaros, una rama de cedro, púrpura carmesí e hisopo. 50Luego inmolará uno de los pájaros sobre una vasija de loza con agua corriente. 51A continuación, tomará la rama de cedro, el hisopo, la púrpura carmesí y el pájaro vivo y los mojará en la sangre del pájaro inmolado. Entonces rociará la casa siete veces. 52De este modo purificará la casa con la sangre del pájaro y el agua, mediante el pájaro vivo, la rama de cedro, el hisopo y la púrpura carmesí. 53Después soltará el pájaro vivo en el campo, fuera de la ciudad. Así expiará por la casa y ésta quedará purificada.
54»Ésta es la ley referente a toda clase de llagas de lepra, a la tiña, 55a la lepra del vestido o de la casa, 56al tumor, a la erupción y a las manchas blanquecinas, 57para declarar cuándo una cosa es pura o impura. Ésta es la ley de la lepra.
15Lv1Habló el Señor a Moisés y a Aarón y dijo:
2—Digan a los hijos de Israel: «Cuando un hombre padezca flujo seminal, quedará impuro. 3Éstos son los casos en que es impuro el hombre por su flujo: cuando su cuerpo deje escapar flujo o cuando lo retenga; en ambos casos es impuro 4El lecho en que se acueste y cualquier objeto en que se siente quedará impuro. 5Quien toque su lecho deberá lavar sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer. 6Quien se siente donde estuvo sentado aquél, deberá lavar sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer. 7Asimismo, quien toque el cuerpo del afectado deberá lavar sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer. 8Si quien padece flujo escupe a una persona pura, ésta lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impura hasta el atardecer. 9Toda montura empleada para cabalgar por quien padece flujo quedará impura. 10Cualquiera que toque algún objeto sobre el que aquél se haya sentado quedará impuro hasta el atardecer. Si alguien lo transporta lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer. 11Todo aquel a quien toque el que padece flujo sin lavarse las manos con agua, lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer. 12Si quien padece flujo toca una vasija de loza, habrá que romperla; y si es de madera se lavará con agua.
13»Cuando se cure el que padece flujo, contará siete días para su purificación. Luego lavará sus vestidos, bañará su cuerpo en agua corriente y quedará puro. 14Al octavo día tomará dos tórtolas o dos pichones, acudirá a la entrada de la Tienda de la Reunión ante el Señor y los entregará al sacerdote. 15El sacerdote ofrecerá uno como sacrificio por el pecado y otro como holocausto. Así hará la expiación ante el Señor por esa persona, a causa de su flujo.
16»Cualquier hombre que haya tenido una polución bañará en agua todo su cuerpo y quedará impuro hasta el atardecer. 17Y si por la polución se mancha algo de tela o de cuero habrá que lavarlo con agua y quedará impuro hasta el atardecer.
18»Y si la polución ocurre mientras un hombre yace con una mujer, ambos se bañarán en agua y quedarán impuros hasta el atardecer.