COMENTARIO
Se trata ahora de los derechos de los sacerdotes, en concreto de qué partes de la víctima ofrecida le correspondían (cfr Ex 29,26; Dt 18,3).
Como se deduce del v. 34, la primera porción se balanceaba ante el altar, hacia delante y hacia atrás. Tal balanceo ritual de la ofrenda se llama en hebreo tenufah. La otra porción era elevada y luego bajada, también ante el altar. Esta acción ritual de alzar y bajar la ofrenda se llama en hebreo terumah. En ambos casos se quería significar que la ofrenda se acercaba a Dios y Él la devolvía al sacerdote. Hay una cierta analogía en el ritual de la Santa Misa, donde la ofrenda del pan y del vino es presentada al Señor elevándola en el ofertorio. Quizá en la elevación de la hostia consagrada y del cáliz se pueda ver un simbolismo similar: la Víctima por excelencia es presentada por el sacerdote al Padre, que nos la devuelve para alimento y salvación de nuestras almas.