COMENTARIO
Para la descripción de las vestiduras sagradas del sacerdote cfr Ex 28,1-43; 39,1-32. Santo Tomás, haciéndose eco de la tradición, al interpretar los ornamentos del Sumo Sacerdote, señala que éste «debía poseer una memoria continua de Dios en la contemplación, designada por la lámina de oro con el nombre del Señor en la frente; soportar las flaquezas del pueblo, lo que significa el superhumeral; llevar al pueblo en su corazón y en sus entrañas por la solicitud de la caridad, significada en el pectoral; tener una conducta celestial por la perfección de sus obras, designada por la túnica de jacinto. A ésta se añaden las campanillas de oro, que significan la doctrina de las cosas divinas que debe acompañar a la conducta celestial del pontífice. Finalmente, se añadían las granadas, que expresan la unidad de la fe y la concordia en las buenas costumbres, porque de tal modo han de ir unidas en el pontífice estas cosas, que por la ciencia no se quiebre la unidad de la fe y de la concordia» (Summa theologiae, 1-2,102,5).