COMENTARIO

 Lv 10,1-3 

No se sabe con exactitud la irregularidad cometida por estos dos hijos de Aarón. Parece ser que tomaron un fuego distinto del que estaba en el altar de los holocaustos. Algunos se basan en las normas que siguen (vv. 8-11) y piensan que, posiblemente, en el banquete posterior a la consagración, habían bebido en exceso y no supieron discernir bien lo que tenían que hacer. Sea lo que fuere, contravinieron las normas dadas por Moisés en lo concerniente al culto. El episodio muestra que Dios prefiere la obediencia a los actos de culto (cfr 1 S 15,22-23; Os 6,6).

Sobre el uso de los «badiles» para quemar incienso cfr nota a Nm 16,6-7.

Volver a Lv 10,1-3