COMENTARIO

 Lv 10,4-20 

En el sepelio no podían intervenir los otros hijos de Aarón para no quedar impuros, y por eso actúan otros parientes próximos (cfr Ex 6,18.22). Tampoco podían hacer un duelo al estilo corriente de entonces; no era adecuado para quien servía a Dios en el Santuario. El sacerdote había de anteponer su condición sagrada a todo otro afecto.

La razón de prohibir toda bebida alcohólica radicaba obviamente en la necesidad de que los sacerdotes se mantuviesen completamente lúcidos; no sólo para ejercer su ministerio litúrgico, sino también por ser los que tenían que enseñar al pueblo, especialmente en lo concerniente a las leyes sobre la pureza ritual.

En los vv. 12-20 se recogen unas normas, en parte ya conocidas (cfr cap. 9), sobre el modo y el lugar de comer las carnes sacrificadas. Moisés recrimina a Aarón por no haber cumplido la normativa del banquete subsiguiente al sacrificio por el pecado. El Sumo Sacerdote se excusa y refiere lo que ha ocurrido, es decir, cómo no habían comido las víctimas por temor a ser castigados otra vez. Moisés se da por satisfecho.

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