COMENTARIO

 Lv 11,1-47 

La división por grupos de los animales recuerda el relato de la creación, tal como lo narra al principio el Génesis. Primero están los cuadrúpedos (vv. 3-8), siguen los peces (vv. 9-12), continúan las aves (vv. 13-19) y los insectos (vv. 20-23), terminando con los reptiles (vv. 29-30). De los cuadrúpedos, son puros, es decir comestibles, aquéllos que tienen la pezuña partida y rumian. El damán es un mamífero hiracoideo herbívoro. Mide unos 50 cm, posee cuatro dedos en las patas anteriores y tres en las posteriores e incisivos desarrollados. Se les suele ver entre las rocas o trepando en las ramas de los árboles. En cuanto a los peces son impuros todos los que no tienen aletas ni escamas, quizá por su parecido con las serpientes, como es el caso de las anguilas.

Las aves señaladas como impuras se alimentan ordinariamente de carroña o de reptiles, siendo esa la causa que motivaría su impureza. De todas formas la identificación en hebreo de las aves, así como la de alguno de los otros animales señalados, no es fácil ya que en ocasiones es la única vez que se los nombra en la Biblia, siendo imposible saber las características que los distingan claramente. De los insectos, sólo son comestibles las langostas de tierra o saltamontes, en sus diversas especies. Aunque para un occidental puede ser inconcebible comer esos animales, es sabido que San Juan Bautista se alimentaba de ellos (cfr Mt 3,4) y aún hoy los beduinos también suelen comerlos.

El contacto con los cadáveres de los animales, tanto puros como impuros, constituía motivo de impureza (vv. 24-40).

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