COMENTARIO

 Lv 15,1-33 

Ya se ha visto, al comentar el cap. 12, cómo lo relacionado con la generación caía para los pueblos antiguos dentro de un profundo misterio, al mismo tiempo que el desorden en esta materia se consideraba impuro e indecente. Ello no es exclusivo de Israel, aunque en él adquiere un sentido moral y ético muy elevado.

Es preciso tener en cuenta que la razón de considerar impuros ciertos fenómenos, en ocasiones meramente fisiológicos, no está en que dichas acciones fueran pecaminosas, y mucho menos lo fueran las afecciones aquí señaladas; se trataba sencillamente de excluir del culto todo aquello que, por la razón que fuese, desdijera de la santidad divina.

En el caso del hombre existía la norma de que durante la guerra no tuviera contacto con mujer alguna. Al fin y al cabo la guerra contra los paganos era considerada como algo santo, y un hombre impuro no podía pelear en el nombre santo de Dios (cfr 1 S 21,5-7). Aunque son costumbres que chocan con nuestra mentalidad, en aquellos tiempos lo contrario hubiera sido lo extraño.

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