COMENTARIO
El texto se refiere primero al culto idolátrico a Moloc (cfr 18,21). Como en otros pasajes, la idolatría se considera una prostitución (cfr 17,7; Os 1,2; 4,12-14, etc.), en parte porque en esos cultos idolátricos se realizaban ciertas ceremonias sexuales, como por ejemplo en el caso de la «prostitución sagrada», y también por considerar el amor de Dios como un amor esponsalicio; por ello, rechazarle y adorar a otros dioses constituía un adulterio (cfr Os 2,4-15; 3,1; Dt 13,1-19). El castigo alcanzaba a la parentela del pecador, pues ese tipo de actos involucraba también a los parientes próximos debido a la concepción solidaria del pueblo. Más tarde se insistirá en la índole personal del pecado y de sus consecuencias, de modo que sea castigado sólo el verdadero culpable (cfr Ez 18). La evocación de los muertos suponía también un desprecio a Dios.