COMENTARIO
Este versículo como el de 19,2, que ya hemos comentado, condensa toda la Ley. San Cipriano de Cartago, desde una perspectiva teológica cristiana, comentaba así el pasaje: «“Sed santos porque Yo soy santo”: pedimos que, santificados por el bautismo, perseveremos en lo que hemos comenzado a ser. Y lo pedimos todos los días porque faltamos diariamente y debemos purificar nuestros pecados por una santificación incesante… Recurrimos, por tanto, a la oración para que esta santidad permanezca en nosotros» (De oratione dominica 12).