COMENTARIO

 Lv 23,5-8 

De la Pascua se habla también en Ex 12,1-14.21-28 y 13,3-10. El mes primero se llamaba Nisán; con anterioridad su nombre era Abib, «la primavera» o «las espigas». La fiesta comenzaba al atardecer, cuando la luz declinaba. Aquí se presenta como una preparación para la fiesta de los Ácimos, que comenzaba al día siguiente, el quince, y duraba siete días, durante los que el pan se comía ácimo, sin levadura. La asamblea religiosa tenía lugar el día primero y el último. En estas asambleas se ofrecían diversos sacrificios y se celebraba un banquete sagrado. Recordemos que es durante esta fiesta cuando Jesús instituye la Eucaristía, precisamente en el marco de la cena pascual. También es durante la Pascua cuando Jesús es inmolado en el altar de la Cruz. San Juan nos dice que el sacrificio de Cristo se inicia a la hora sexta del día de la Parasceve, precisamente cuando se comenzaba el sacrificio de los corderos de la Pascua. De ese modo se sugiere el principio de una nueva Pascua, en la que se sacrifica una nueva víctima, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (cfr Jn 1,29.36; l9,14).

Volver a Lv 23,5-8