COMENTARIO

 Lv 24,5-9 

También de los panes de la proposición se trata en Ex 25,23-30. Aquellos doce panes, renovados cada sábado, venían a ser una representación simbólica de la ofrenda permanente de Israel. Encima de los panes se ponían granos de incienso que eran quemados sobre el altar de los holocaustos; en cambio, los panes eran comidos por los sacerdotes en lugar sagrado. En 1 S 21,1-7 encontramos una excepción a esta regla. El sacerdote Ajimélec entrega esos panes a David y a sus hombres, a los que les exigió primero la pureza legal. Este dato sirve a nuestro Señor para rebatir el rigorismo de los fariseos que acusaban a los discípulos de no guardar el sábado (cfr Mt 12,4).

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