COMENTARIO

 Lv 24,10-16 

La blasfemia era castigada con la muerte dada la gravedad de ese pecado. El caso narrado trata de un prosélito, es decir, de un hijo de pagano y de una hebrea. Se insinúa con ello que la blasfemia era inconcebible en boca de un hebreo. Se entiende mejor así la maldad que suponía acusar a Jesús de blasfemo (cfr Jn 10,33; 19,7), lo mismo que ocurrió con San Esteban (cfr Hch 7,51-58).

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