COMENTARIO

 Nm 3,11-13 

Al final del cap. 1 (cfr 1,49-53) se hablaba de la distinción entre los levitas y los demás hijos de Israel. Los levitas habían sido separados de ellos para que se dedicaran al servicio del Tabernáculo. Ahora se subraya otro aspecto de su peculiar vocación: han sido tomados por Dios para servir de rescate por los primogénitos de los israelitas. Conviene tener en cuenta, por una parte, que todos los primogénitos, tanto de hombres como de ganados, debían ofrecerse a Dios (cfr Ex 13,1). Pero, además, los primogénitos de los hijos de Israel le pertenecían especialmente al Señor por haberlos preservado de la muerte durante la décima plaga que asoló Egipto (cfr Ex 13,14-15; Nm 8,17). A cambio de esos primogénitos, el Señor toma a su servicio a los levitas. Queda así acentuada su pertenencia al Señor, como la de los primogénitos, y el servicio que prestan a toda la comunidad de Israel, en cuanto que ejercen una función de sustitución «vicaria» por los demás.

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