COMENTARIO

 Nm 4,1-49 

A diferencia del censo del pueblo, en el que se contaban los varones a partir de veinte años, en el censo de los levitas hay limitación de edad por abajo y por arriba. Es una forma de mostrar la importancia del servicio que han de realizar: se requiere edad madura y plenitud de facultades.

Llama la atención la cantidad de detalles concretos que se indican en el texto referentes a la dignidad y respeto con la que se deben tratar las instalaciones y objetos de culto; al mismo tiempo, se hace notar que eso es la voluntad de Dios. Los Padres de la Iglesia con frecuencia han señalado que, con mayor motivo, es necesario cuidar los objetos de culto eucarístico. Entre otros, San Jerónimo escribe que «los testimonios de las Sagradas Escrituras enseñan qué veneración deben recibir las cosas santas y las que sirven al ministerio del altar. Pues los sagrados cálices, los lienzos sagrados y todo lo demás que se refiere al culto de la Pasión del Señor, no deben ser tenidos como objetos ordinarios y carentes de santidad, ya que por el contacto que tienen con el Cuerpo y la Sangre del Señor hay que venerarlos con el mismo respeto que su Cuerpo y su Sangre» (Epístola 114,2).

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