COMENTARIO
Casi un año han permanecido los israelitas al pie del Sinaí (cfr Ex 19,1). Ahora inician de nuevo la marcha hacia el desierto de Parán, situado aproximadamente en la zona central al norte de la península del Sinaí, al sur del Négueb. El texto destaca que la iniciativa la lleva el Señor, cuya presencia está simbolizada en la nube. El Señor mismo es quien les guía hacia el lugar a donde deben ir. El orden de la caravana, que tiene rasgos de una procesión litúrgica, responde al orden del campamento descrito en el cap. 2; pero con la peculiaridad de que los levitas, encargados de transportar la Tienda, se dividen en dos grupos. En efecto, abren la marcha las tribus que formaban el lado este del campamento, seguidas por una parte de la tribu de Leví que lleva la Tienda de la Reunión. Después siguen los que formaban el lado sur, y a continuación el resto de la tribu de Leví con el Arca y los utensilios sagrados. De este modo, cuando los portadores del Arca llegaban al sitio de parada, encontraban la Tienda ya montada. Era por tanto una forma de cumplir inteligentemente lo que el Señor había mandado en 2,17, sobre el lugar que debía ocupar la Tienda durante la marcha, salvando al mismo tiempo la dificultad que podía suponer el hecho de que el Arca tuviese que esperar al aire libre mientras se montaba la tienda. Finalmente seguían las tribus que formaban los lados oeste y norte del campamento.