COMENTARIO

 Nm 10,33-36 

El pueblo de Israel experimentó la protección divina en el auxilio que recibía para protegerse de sus enemigos. Cuando estaban en la tierra prometida, en ocasiones particularmente difíciles, llevaban el Arca al campo de batalla y aclamaban al Señor para implorar auxilios y para agradecer su ayuda. Las exclamaciones de Moisés son dos antiquísimas piezas poéticas que probablemente se utilizaban en la liturgia primitiva del Arca, y que servirían de inspiración del Salmo 132 (cfr v. 8), destinado a alabar al Señor al conmemorar el traslado del Arca al Templo de Jerusalén.

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