COMENTARIO
Al narrar este episodio se pone de realce la providencia con la que Dios atiende a los suyos. En el contexto de este relato ese cuidado de Dios contrasta con la actitud rebelde y pecadora del pueblo que por su avaricia y su gula convierte el don en instrumento de castigo.
El nombre del lugar —Quibrot–ha-Taavá significa «tumbas del apetito»— une los recuerdos de las codornices y de los castigos recibidos por el pueblo debido a su dureza de corazón y a su glotonería.
El jómer (v. 32) significaba una carga de asno (cfr nota a Lv 27,16). El texto sagrado subraya que los israelitas recogieron una gran cantidad de carne.