COMENTARIO
Jormá, en hebreo, significa «destrucción».
Bajo este relato parece que subyace el recuerdo de un primer intento frustrado de penetración en Canaán a través del Négueb que no tuvo éxito. La explicación tiene sobre todo una dimensión religiosa: el pueblo se arrepintió, pero demasiado tarde; siguieron en el fondo sin obedecer al Señor, y desoyendo la palabra de Moisés; es más, prescindieron de Dios, de Moisés y de la Alianza, queriendo actuar con sus solas fuerzas. El resultado mostró su gran error y puede ser para nosotros una lección: «Sin el Señor no podrás dar un paso seguro. —Esta certeza de que necesitas su ayuda, te llevará a unirte más a Él, con recta confianza, perseverante, ungida de alegría y de paz, aunque el camino se haga áspero y pendiente» (S. Josemaría Escrivá, Surco, n. 770).