COMENTARIO

 Nm 17,27-28 

Como conclusión de los dos capítulos el autor sagrado recoge la lección que el pueblo deduce: nadie, si no es sacerdote, puede acercarse al altar. La crudeza del lenguaje refleja la importancia de esta norma. Hay que tener en cuenta que muchas de estas prescripciones rituales tenían también carácter pedagógico y servían para enseñar la trascendencia divina; así nadie podrá pensar que con el culto se consigue manipular al Señor en provecho propio.

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