COMENTARIO

 Nm 19,1-10 

Los ritos de purificación ritual dan unidad a este capítulo que contiene tres apartados: las cenizas de la vaca roja (vv. 1-10); las disposiciones para borrar algunas impurezas rituales (vv. 11-16); la preparación y uso del agua lustral (vv. 17-22).

El ceremonial de la vaca roja contiene una serie de elementos arcaicos, cuyo significado no es del todo conocido; sin embargo, en todos ellos prevalece el carácter protector: el color rojo era símbolo de ausencia de mal, y las ramas de cedro, el hisopo y la grana eran considerados como medicinales. Por otra parte, la inmolación del animal debía hacerse con extremo cuidado: fuera del campamento, realizada por un laico en presencia del sacerdote, quemando todo hasta reducirlo a cenizas, etc. Es posible que fuera un rito inicialmente pagano, pero que en el culto de Israel quedó despojado de todo carácter mágico; de hecho únicamente se menciona en este texto y a propósito de la purificación de un botín de guerra (cfr 31,23). La inmolación se realiza «fuera del campamento» (v. 3). Algunos Padres de la Iglesia vieron esta inmolación, que forma parte de un rito purificador, como una prefiguración del sacrificio de Jesús que «para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta» (Hb 13,12).

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