COMENTARIO
En este oráculo se hace un juego de palabras en el texto hebreo. La capital de los quenitas se llamaba Cáyin, palabra que en hebreo significa «nido»; por eso se alude, antes de nombrar la ciudad, a que el «nido» (Cáyin) está sólidamente edificado sobre roca. A pesar de todo, será destruida y sus habitantes condenados a la cautividad.