COMENTARIO
El censo hecho al comenzar la peregrinación por el desierto (cfr caps. 1-4), después de cuarenta años necesitaba ser actualizado para la repartición de la Tierra, puesto que la generación anterior había muerto en el desierto a causa de su pecado (cfr caps. 13-14). En este censo se quiere mostrar el cumplimiento de la promesa hecha por Dios en Cadés tras el pecado (cfr 14,30-31). Propiamente se trata de un censo militar, como el anterior, y presenta a Eleazar sustituyendo en sus funciones a Aarón. Un rasgo que destaca es la notable disminución del número de los pertenecientes a la tribu de Simeón, y el aumento de los de Manasés, reflejo posiblemente de la historia posterior de estas tribus.