COMENTARIO

 Nm 34,1-15 

Estableciendo Dios mismo los límites de la Tierra, el Señor aparece con claridad como Aquél que la da a Israel en herencia. De ahí el concepto de tierra prometida. En este texto, las fronteras que delimitan la Tierra no nos resultan del todo conocidas. Algunos lugares, especialmente en la frontera norte, no se han podido identificar. El monte Hor, distinto del que aparece en 20,22, parece indicar el macizo norte del Líbano. En conjunto, esta delimitación corresponde a lo que era la provincia egipcia de Canaán a finales del siglo XIII a.C., tal como pervivía en el recuerdo de los israelitas.

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