COMENTARIO

 Nm 35,9-34 

Es Dios mismo, por mediación de Moisés, quien determina cómo se ha de organizar Israel en la tierra prometida, y cuáles han de ser las características de sus ciudades. Ahora se trata de las ciudades de refugio que, más adelante, al narrar el reparto de la Tierra, se especificará cuáles van a ser (cfr Jos 20,7-8).

La función de estas ciudades entronca con la expresada en Ex 21,13, y viene a ser un límite impuesto a la ley de la venganza de sangre, según la cual la muerte de un hombre debía ser vengada por el pariente más próximo. En el texto aludido del libro del Éxodo era Dios quien protegía; aquí en Números es la comunidad (v. 24) por disposición de Dios.

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