COMENTARIO
El Deuteronomio muestra cierta línea de continuidad con la tradición llamada «elohista» (cfr Introducción al Pentateuco). Entre otros aspectos, ambas tradiciones, la «deuteronomista» y la «elohista», hablan del Horeb, en vez del Sinaí, preponderante en las tradiciones «yahvista» y «sacerdotal»; los datos que tenemos convergen en que los dos nombres designan el mismo monte, si bien, para algunos autores Horeb designaría el bloque montañoso y Sinaí sólo una de sus cimas. El macizo está coronado por dos cumbres cercanas: el Djébel Mûsa y el Djébel Serbal. La tradición judía y cristiana señala el primero como la cima a la que subía Moisés (cfr también nota a Ex 16,1).
«El Señor, nuestro Dios». Esta expresión —y otras similares: «tu Dios», «vuestro Dios»— resulta muy frecuente en el Deuteronomio: subraya la íntima relación entre Yahwéh (el Señor) y su pueblo, basada en la Alianza.