COMENTARIO
El cambio de persona, «nuestros padres», «nosotros», es importante en el mensaje y en la teología del Deuteronomio: la Alianza no es sólo un episodio del pasado, es una realidad presente y actuante a lo largo de las generaciones; es actual para cada lector del libro. En virtud de la fidelidad de Dios a la Alianza ofrecida antaño, cada generación y cada creyente mantiene la fe en la protección y predilección de Dios, la esperanza de ser perdonado de sus pecados y de poder comenzar de nuevo. La Alianza no se selló solamente entre Dios y los antepasados, sino que sigue en pie con cada generación.
A este propósito, comentaba San Ireneo: «Por el Decálogo Dios preparaba al hombre para ser su amigo y tener un solo corazón con su prójimo. (…) Las palabras del Decálogo persisten también entre nosotros (los cristianos). Lejos de ser abolidas, han recibido amplificación y desarrollo por el hecho de la venida del Señor en la carne» (Adversus haereses 4,16,3-4).