COMENTARIO
Los pueblos antiguos tuvieron sus días festivos dedicados a sus divinidades, al descanso, al esparcimiento; pero no encontramos entre ellos una institución regular del descanso sabático, tal como aparece en la legislación mosaica. El motivo humanitario que se da aquí —el descanso de la familia, criados y animales— recordando la esclavitud en Egipto, es distinto del motivo teológico que se da en el Éxodo —el recuerdo de la creación, y el descanso de Dios en el séptimo día (cfr Gn 2,2-3)—: los dos aspectos se complementan, y subrayan que el sábado debe dedicarse a Dios y al descanso.
El reposo sabático, a fuerza de casuística y rigorismo, fue convirtiéndose para los judíos en una práctica agobiante que el Señor corrige en el Evangelio (cfr, p.ej., Mt 12,1-13; Lc 13,10-17).
La Iglesia, desde la época apostólica, celebra el domingo en lugar del sábado, recordando la Resurrección del Señor; y, a propósito del descanso dominical y de su sentido, enseña: «La institución del Día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2184). En este día, además, los fieles tienen obligación grave de cumplir con el precepto dominical, pues «la Eucaristía del Domingo fundamenta y ratifica toda la práctica cristiana» (ibidem, n. 2181).
«Para santificarlo». El comentario oficioso judío al libro del Éxodo, llamado Mekhilta, observa que para poder cumplir el precepto de descansar en el séptimo día, hay obligación de trabajar durante los seis días que preceden. Si una persona no tiene trabajo, debe buscarlo: si tiene una propiedad abandonada, que la repare; si tiene un campo mal cuidado, que lo cultive bien. Y la enseñanza tradicional judía ha enseñado que, durante los seis días de la semana, los israelitas son colaboradores de Dios en la creación, precisamente trabajando para mejorar y realzar las cosas que Dios ha creado. Y, de modo paralelo, en el séptimo día ellos descansan junto con el Todopoderoso y proclaman que Él es el Señor.