COMENTARIO

 Dt 7,17-26 

La elección divina no es voluble. Dios es fiel, con una fidelidad que permanece siempre (cfr 2 Tm 2,13). Por eso no tienen los israelitas nada que temer mientras se mantengan fieles a la Alianza: el Señor cumple siempre sus promesas, y el pueblo de Israel conquistará la tierra prometida, a pesar de su inferioridad.

San Beda aplica el v. 22 a la lucha contra los enemigos del alma: «Nos muestra el cuidado que hemos de tener, no sea que expulsados los pecados de nuestra carne, y superados repentinamente, vengan contra nosotros las bestias espirituales, como la jactancia, o la soberbia, o la vanagloria, que requieren mayores esfuerzos para ser extirpados que los vicios carnales» (Commentaria in Pentateuchum 5,7-13).

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