COMENTARIO
Termina esta parte del discurso (desde 9,1) en que se ha recordado a los israelitas su tremenda infidelidad en el Horeb (Sinaí). Dios les perdona —les ordena reemprender el camino— gracias a la oración de Moisés. Sigue, en consecuencia, una nueva exhortación a la fidelidad a la Alianza (10,12-11,32).