COMENTARIO
Es fácil apreciar la belleza y grandiosidad de este pasaje; en él resplandece el profundo respeto a la Majestad divina y la ternura hacia los necesitados. Al cuidado del huérfano, la viuda y el extranjero (vv. 18-19) se exhorta en numerosas ocasiones a lo largo del libro (p.ej., 14,29; 16,11.14). Esta preocupación por los más débiles es una constante en la Sagrada Escritura (cfr, p.ej., Ml 3,5; St 1,26-27).