COMENTARIO
La ceremonia de bendición y maldición será ampliamente explicada en los caps. 27-28, y Josué la llevará a cabo (cfr Jos 8,30-35). No consiste tanto en bendecir o maldecir, cuanto en proclamar un resumen de los mandamientos y preceptos divinos en términos como «maldito quien no los cumpla», «bendito quien los cumpla». Los montes Garizim y Ebal están situados al suroeste y noroeste respectivamente de la ciudad samaritana de Siquem, y separados entre sí por un estrecho valle. El Garizim será considerado después por los samaritanos como un monte sagrado: allí construyeron un templo, a la vuelta de los judíos del exilio de Babilonia (año 537 a.C.), para rivalizar con el de Jerusalén; aunque fue destruido a finales del siglo II a.C., los samaritanos siguieron considerando este monte como lugar de adoración y sacrificio. A él alude la mujer samaritana en su diálogo con el Señor (cfr Jn 4,20).