COMENTARIO

 Dt 12,1-26,15 

Estos capítulos contienen el llamado «Código Deuteronómico». Algunas penas de su articulado pueden parecernos ahora de enorme rigor. Hay que contemplarlas en su momento histórico y cultural, y a la luz de las exigencias de la constitución de Israel como «pueblo de Dios». Esta nueva naturaleza implicaba serias exigencias de santidad moral. La gravedad de las penas contenía una finalidad no sólo disuasoria, sino fundamentalmente educativa para un pueblo rudo, que estaba en contacto con malos hábitos de otras gentes.

Como ocurre muchas veces con los cuerpos legislativos hay tendencia a conservar preceptos anteriores, a veces muy antiguos. El Código Deuteronómico, tal como nos ha llegado, contiene también formulaciones que miran a la situación del pueblo una vez que se ha hecho sedentario, que practica el comercio y posee una estructura social más desarrollada, con reyes, sacerdotes, ancianos, etc., y contempla prescripciones sobre la unidad del santuario, el altar, el diezmo, etc. Apunta a una interiorización de las leyes morales, con alusiones frecuentes al corazón. El tono de los preceptos deja de ser muchas veces imperativo para hacerse más exhortativo; podría decirse que son normas predicadas, más que codificadas. Se atribuye su puesta por escrito a la tradición «deuteronomista», que recopila, como hemos dicho, tradiciones legislativas muy antiguas.

Poco más o menos, la mitad del Código Deuteronómico tiene su correspondencia con el Código de la Alianza del Éxodo 20,22-23,19.

En líneas generales, en el Código Deuteronómico se pueden distinguir tres secciones: 1ª) Deberes del hombre con Dios (12,1-16,17); 2ª) Instituciones israelitas (16,18-18,22); 3ª) Deberes y derechos de los hombres entre sí, esto es, reglas sociales (caps. 19-26). Tal estructura recuerda algo a la del Decálogo, sin que pueda urgirse una correspondencia precisa. En la tercera sección podría aún distinguirse una ampliación sobre normativa jurídica y social varia (20,1-26,15), a la que sigue un apéndice, fuera ya del Código Deuteronómico, sobre la fidelidad y renovación de la Alianza (27,1-28,68).

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