COMENTARIO
También en otros pasajes del Pentateuco se dan indicaciones similares para mejorar la situación de los hebreos que, por necesidad, se vendían como esclavos a otros hermanos de raza (cfr Ex 21,2-6; Lv 25,39-53). Las diferencias que pueden observarse entre las distintas legislaciones, obedecerán probablemente a medidas sucesivas, cada vez más humanitarias. La indicación de no dejar marchar al esclavo «con las manos vacías» (vv. 13-14) es exclusiva del Deuteronomio. El recuerdo de la esclavitud que Israel vivió en Egipto ha de impulsar a los israelitas a la generosidad con sus hermanos esclavos (v. 15). El motivo aducido para suavizar o abolir la esclavitud es ante todo religioso.
El rito de agujerear con un punzón la oreja contra la puerta (v. 17) —común con otros pueblos— simbolizaba seguramente la propiedad; quizá también la obediencia a que quedaba sometido. El oído aparece en otros lugares de la Escritura relacionado con la obediencia (cfr Sal 40,7-9; Is 50,4-5). Lingüísticamente existe en varias lenguas la relación entre oír y obedecer: en hebreo (el mismo verbo shama significa ambas acciones). Esta equivalencia entre oír o escuchar y obedecer es aplicable a los textos en los que Dios dice a Israel «Escucha»: cfr Dt 4,1; 5,1; 6,4; 9,1; 15,5; 18,15; 28,1; 30,10.