COMENTARIO

 Dt 16,1-17 

Se legisla sobre el modo de celebrar las tres grandes fiestas judías: la Pascua junto con los Ácimos, la fiesta de las Semanas y la de los Tabernáculos. La insistencia fundamental del Deuteronomio —a diferencia de lo señalado en otros libros del Pentateuco (cfr Ex 23,14-17; Lv 23)— es la de celebrarlas en «el lugar que elija el Señor», es decir, en el Templo donde se centraliza el culto.

En este sentido, se indica también la obligación de que todos los varones peregrinen a ese lugar con ocasión de esas fiestas (vv. 16-17). La mujer no estaba obligada, pero tampoco excluida: de hecho, Ana —la madre de Samuel— y la Santísima Virgen acompañan a sus esposos en esa peregrinación (cfr 1 S 1,2; Lc 2,41).

Volver a Dt 16,1-17