COMENTARIO

 Dt 16,9-12 

La fiesta de las Semanas era de acción de gracias a Dios por los primeros frutos del campo; se la llamaba también fiesta de la siega o de las primicias (Ex 23,16; Nm 28,26) y, más tarde, Pentecostés, por ser a los cincuenta días de la Pascua (cfr Lv 23,15-16; Tb 2,1; 2 M 12,32). El Deuteronomio insiste en el carácter humanitario que debía tener, celebrándola con los más necesitados (v. 11). Posteriormente, hacia el siglo II d.C., los judíos la unirán al recuerdo de la entrega de la Ley a Moisés en el Sinaí.

Ésta fue la fiesta elegida por Dios para enviar el Espíritu Santo: la cosecha material que se celebraba se convirtió en el símbolo de los frutos espirituales que los Apóstoles comenzaron a recoger ese día (cfr Hch 2).

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