COMENTARIO
Comienza una sección, que se prolonga hasta el cap. 18 inclusive, donde se regulan algunos derechos particulares en relación con los jueces, reyes, levitas y profetas.
La institución de los jueces, establecida, según Éxodo y Deuteronomio, para ayudar a Moisés a resolver los distintos litigios de los israelitas (cfr Ex 18,13-27; Dt 1,9-18), se amplía aquí a cada ciudad de Israel (16,18); se instituye además una especie de tribunal supremo, para la resolución de los casos más difíciles (17,8-13). En otros pasajes de la Sagrada Escritura vemos a Samuel y a sus hijos ejerciendo ese oficio (1 S 8,1-2; 12,2-4), y al rey Josafat (siglo IX a.C.) estableciendo los jueces y tribunales indicados en este pasaje del Deuteronomio (2 Cro 19,4-11). Las exhortaciones a la honradez e imparcialidad dirigidas a los jueces fueron a veces desatendidas, como ponen de manifiesto las quejas por sus arbitrariedades que aparecen en el Antiguo Testamento (cfr, p.ej., Is 1,23; 5,23; Ez 22,12; Pr 17,23).
Los vv. 16,21-17,7 parecen tener más relación con el cap. 13. No obstante, en 17,2-7 se hace referencia a un posible proceso judicial contra algunos idólatras.