COMENTARIO
Aunque ya se ha exhortado varias veces en el libro a cuidar del sustento de los levitas, se señala ahora lo que debe asignárseles de los sacrificios y de las primicias, de manera que puedan dedicarse dignamente a sus deberes de culto.
A propósito de este pasaje, hay autores que señalan que no se distingue en el Deuteronomio entre los sacerdotes —descendientes de Aarón— y los levitas —más ampliamente, todos los varones descendientes de Leví—. Tal distinción, que aparece con claridad en otros lugares del Pentateuco (cfr, p.ej., Nm 18), podría responder a momentos más evolucionados de la institución del sacerdocio en Israel. Otros comentaristas, sin embargo, además de subrayar que el Deuteronomio conoce la situación privilegiada de los descendientes de Aarón (cfr 10,6), señalan que las expresiones «los sacerdotes levitas» y «toda la tribu de Leví» no son sinónimas, y estarían indicando a los sacerdotes por un lado, y al resto de los levitas por otro. Aquí, al estar dando unas instrucciones al pueblo para el sostenimiento de quienes se dedican al culto, no sería necesario precisar más.
Las indicaciones de los vv. 6-8 podrían estar en relación con la necesidad de centralizar el culto de acuerdo con la ley del santuario único, aunque no queda del todo claro si se trata de un traslado temporal o definitivo del levita.
También en el Nuevo Testamento se recuerda la importancia de que los fieles contribuyan al sostenimiento de los ministros del culto, de manera que puedan dedicarse, libres de otras preocupaciones, a su ministerio (cfr 1 Co 9,1-14).