COMENTARIO

 Dt 22,1-12 

En algunas de estas ordenanzas sobre temas diversos, los motivos son claramente humanitarios y de sentido común (vv. 1-4.6-8); en otras, sus causas resultan más difíciles de entender.

La prohibición del v. 5, además de motivos evidentes de modestia y de pudor, podría estar en relación con ciertos cultos paganos —o incluso la prostitución sagrada (cfr 23,18-19)— donde se realizaban esas prácticas. Para las mezclas prohibidas (vv. 9-11) se han dado variadas razones; quizá la idea de fondo está tomada de la concepción del primer capítulo del Génesis donde inmediatamente después del acto creador primordial, Dios establece el orden de las cosas mediante separaciones y distinciones: separa la luz de las tinieblas, la tierra de los mares, etc. De ahí que la idea de mezcla implique muchas veces destruir el orden creacional, confundir. Otros autores hablan de su posible relación con cultos o supersticiones paganas; o podría tratarse, según otros, de un modo figurado de mostrar la aversión que los israelitas debían tener a los matrimonios con mujeres extranjeras (cfr 7,1-6). Los flecos del manto (v. 12) servían como recordatorio de la fidelidad debida a los mandamientos de Yahwéh (cfr Nm 15,37-41).

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