COMENTARIO
El Cántico de Moisés constituye una sublime expresión de la Alianza en forma poética, extendiéndose en el comportamiento tan diverso de los dos protagonistas: de una parte, la fidelidad inquebrantable del Señor; de otra, la deslealtad de Israel. Comienza recordando los innumerables beneficios y cuidados de Dios sobre su Pueblo (vv. 1-14) y la increíble ingratitud de éste (vv. 15-18). Sigue la lógica irritación del Señor y el abandono de Israel en manos de sus enemigos (vv. 19-25). Pero la arrogancia de los opresores y la fidelidad y misericordia de Dios le llevarán finalmente a perdonar a su Pueblo y a restaurarlo (vv. 26-43). El Canto, de una fuerza epopéyica extraordinaria, presenta una panorámica de la historia de Israel, similar a la de algunos Salmos (cfr, p.ej., Sal 78; 105; 106) y pasajes del profeta Ezequiel (p.ej., caps. 16 y 20). Muchas estrofas reflejan la grandeza de las concepciones sobre Dios que están en la base del pensamiento del poema, como la de Dios Padre y Creador (v. 6) y la de Dios vivo eternamente (v. 40).
Este poema contiene rasgos muy arcaicos junto con conceptos y desarrollos teológicos cercanos a la literatura sapiencial y a algunos escritos proféticos tardíos. Todo ello hace pensar en un largo periodo de desarrollo, más que en una composición hecha en un momento determinado, si bien sólo pueden hacerse por ahora conjeturas razonables.