COMENTARIO
La bendición a la tribu de Leví es —junto con la de José— la más amplia. Era la tribu de Moisés y Aarón, y quizá se refiere a ellos, más que al conjunto de la tribu, la mención de Masá y Meribá (v. 8; cfr Ex 17,7; Nm 20,1-13). Se afirma la fidelidad de los levitas al Señor, por encima de los lazos familiares (v. 9), recordando el episodio del becerro de oro, cuando los hijos de Leví hicieron morir, como castigo por su idolatría, a un crecido número de israelitas (cfr Ex 32,25-29). También se mencionan sus oficios sacerdotales: explicación de la Ley y cuidado del culto (v. 10).
Los urim y los tummim eran unos pequeños objetos utilizados para echar suertes, cuyo resultado se consideraba que manifestaba la voluntad divina (cfr 1 S 14,41). Según Ex 28,30 y Lv 8,8, los llevaba el sumo sacerdote a quien correspondía hacer la consulta a Dios.