COMENTARIO
En la liberación de Egipto la sangre del cordero pascual que teñía las jambas de las puertas en las casas de los israelitas libró a sus moradores de la muerte (cfr Ex 12,13.23); ahora este cordón de color púrpura será la señal para que sean librados de la muerte los que estén en casa de Rajab.
Apoyándose en ese paralelo entre los efectos salvadores de la sangre y del cordón púrpura al que apunta el texto sagrado, San Clemente Romano, uno de los primeros escritores cristianos, dice que ese «cordón de hilo púrpura» atado a la ventana de Rajab y que trajo la salvación a toda su casa «ponía de manifiesto que por la Sangre del Señor tendrán redención todos los que creen y esperan en Dios» (Ad Corinthios 12,7).