COMENTARIO
Este relato explica el motivo de la presencia de habitantes de Gabaón trabajando al servicio del culto en Israel como leñadores y aguadores. Era necesario justificar por qué esos hombres habían sido respetados por los israelitas y destinados a tal tarea ya que, según se establece en el Deuteronomio, Israel no debía hacer pactos con los habitantes de la tierra que iba a recibir del Señor, sino que tenía el mandato de exterminarlos por completo para que no los indujeran a practicar cultos idolátricos (cfr Dt 7,1-2 y 20,16-18). Y Gabaón era una ciudad situada en esa tierra, en la montaña de la región central de Canaán.
El autor sagrado cuenta el engaño urdido por los gabaonitas para salvar sus vidas llegando a un acuerdo de paz con los israelitas. En la exposición de los motivos que formulan a Josué para proponer ese acuerdo realizan una confesión del poder del Señor, Dios de Israel, y de los prodigios que ha realizado en favor de su pueblo (vv. 9-10). Cuando los israelitas descubren el engaño, no quebrantan el pacto que habían establecido con ellos, ya que la fidelidad requiere mantener siempre los compromisos contraídos. Es una lección importante para el pueblo de Dios a lo largo de su historia. Sus antepasados permanecieron fieles a las alianzas establecidas con Dios y con los hombres, y tomaron posesión de la tierra prometida; el incumplimiento de la Alianza será el motivo por el que siglos después Dios permitirá que sean expulsados de esa tierra.