COMENTARIO
Este último episodio de la toma de posesión de la tierra prometida se concluye ratificando la fidelidad de Josué a su misión personal de llevar a término la tarea divina iniciada por Moisés. La lógica de Dios se apoya en la fidelidad de los hombres a lo recibido de parte de Dios, para llevarlo a cabo y transmitirlo en toda su integridad a los que vendrán después. Entregar lo recibido es una dimensión característica de la Tradición Apostólica, de acuerdo con la enseñanza de San Pablo: «Yo recibí del Señor lo que también os transmití» (1 Co 11,23; cfr 15,3). Y es una responsabilidad permanentemente actual para todos los cristianos.