COMENTARIO

 Jos 18,1-19,51 

El escenario del reparto a las restantes tribus de Israel se traslada de Guilgal, cerca del Jordán en las proximidades de Jericó, a Siló, en las montañas de la región central de Canaán. En esta ocasión los territorios que se han de distribuir son peor conocidos que los anteriores y se impone hacer un registro antes de distribuirlos. Cuando todo esté preparado, la adjudicación de las heredades se realizará por sorteo, para que sea el Señor quien asigne a cada uno su territorio.

Como consecuencia de ese reparto, correspondió a Benjamín (18,11-20) una franja de terreno en la zona central que separa la heredad de Judá de las asignadas a la casa de José, y a Simeón algunas ciudades en el territorio de Judá. Las demás tribus obtuvieron sus heredades en la zona norte de Canaán. El caso más singular es el de Dan (19,40-51), a la que se adjudica un territorio en la Sefelá; sin embargo, los danitas conquistaron unas ciudades y sus terrenos en la zona más septentrional y se establecieron allí.

Volver a Jos 18,1-19,51