13Jos1Siendo Josué anciano y entrado en años, el Señor le dijo:
—Tú ya eres anciano y entrado en años, y todavía queda mucha tierra por ocupar. 2Ésta es la tierra que falta: todos los distritos de los filisteos, de los guesuritas 3—desde Sijor, que está frente a Egipto, hasta el límite de Ecrón por el norte, lo considerado territorio cananeo; y los cinco principados filisteos: Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón—; el de los jeveos, 4al sur; toda la tierra de los cananeos —desde Ara de los sidonios hasta Afecá y hasta el límite de los amorreos—; 5la tierra de los guiblitas y todo el Líbano hacia el oriente desde Baal–Gad al pie del Hermón hasta la entrada de Jamat, y también 6todos los habitantes de la montaña del Líbano hasta Misrefot–Maim, todos los sidonios. Yo los expulsaré de delante de los israelitas. Tú limítate a asignar en heredad por sorteo esa tierra a Israel, tal como te lo he mandado. 7Reparte ahora en heredad esta tierra a las nueve tribus y a la mitad de la tribu de Manasés.
8Los de Rubén y los de Gad así como la otra mitad de Manasés ya habían recibido las heredades que Moisés les había dado en Transjordania, al oriente, tal como Moisés, el siervo del Señor, se las había adjudicado. 9Se extienden desde Aroer, que está junto a la orilla del torrente Arnón, y desde la ciudad que está en medio del valle —toda la campiña de Medebá hasta Dibón 10y todas las ciudades de Sijón, rey de los amorreos que reinó en Jesbón— hasta el límite de los hijos de Amón; 11también incluyen Galaad y los dominios de los guesuritas y los maacatitas, todo el monte Hermón y todo Basán hasta Salcá 12—esto es, todo el reino de Og de Basán, el cual había reinado en Astarot y Edreí y provenía de un resto de los Refaím—. Moisés había derrotado y expulsado a estos reyes. 13Pero los israelitas no expulsaron a los guesuritas ni a los maacatitas, que hasta el día de hoy habitan en medio de Israel en Guesur y Maacat.
14Tan sólo a la tribu de Leví no le dio ninguna heredad. Su heredad son los sacrificios del Señor, Dios de Israel, tal como Él le había dicho.
15Esto es lo que Moisés había dado a los linajes de la tribu de los hijos de Rubén:
16El territorio donde se encuentra Aroer, que está junto a la orilla del torrente Arnón, la ciudad que está en medio del valle y toda la campiña de Medebá, 17Jesbón y todas las ciudades que están en la campiña, Dibón, Bamot–Baal y Bet-Baal-Meón, 18Yahsa, Quedemot, Mefáat, 19Quiriataim, Sibmá y Séret–Ha-Sájar en los montes que dominan el valle, 20Bet–Peor, las laderas del Pisgá, Bet-Ha-Yesimot, 21todas las ciudades de la campiña y todo el reino de Sijón, rey de los amorreos que reinó en Jesbón y al que derrotó Moisés junto con los príncipes de Madián: Eví, Réquem, Sur, Jur y Reba, gobernadores de Sijón, que vivían en esta tierra. 22Los israelitas habían dado muerte con la espada a Balaam, hijo de Beor, el adivino, junto con sus víctimas. 23El límite de los hijos de Rubén era el Jordán. Ésta fue, incluyendo las ciudades con sus aledaños, la heredad adjudicada a los linajes de los hijos de Rubén.
24Esto es lo que Moisés dio a la tribu de Gad, a los linajes de los hijos de Gad:
25El territorio donde se encuentra Yazer y todas las ciudades de Galaad y la mitad de la tierra de los hijos de Amón hasta Aroer, que está frente a Rabá; 26y desde Jesbón hasta Ramat–Ha-Mispá y Betonim, y desde Majanaim hasta el límite de Debir; 27y, en el valle, Bet–Aram, Bet-Nimrá, Sucot y Safón, el resto del reino de Sijón, rey de Jesbón. El Jordán es su frontera hasta el extremo del Mar de Genesaret por la parte oriental del río. 28Ésta fue, incluyendo las ciudades y sus aledaños, la heredad adjudicada a los linajes de los hijos de Gad.
29Esto es lo que Moisés dio a la mitad de la tribu de Manasés y fue para los linajes de esa mitad de la tribu de Manasés:
30El territorio que abarca todo Basán desde Majanaim, todo el reino de Og, rey de Basán, y todas las aldeas de Yaír que están en Basán: sesenta ciudades. 31La mitad de Galaad, Astarot y Edreí, ciudades del reino de Og en Basán, fueron para los hijos de Maquir, hijo de Manasés, para los linajes de la mitad de los hijos de Maquir.
32Éste es el reparto que hizo Moisés en las campiñas de Moab, al otro lado del Jordán, al oriente de Jericó.
33Moisés no dio ninguna heredad a la tribu de Leví. Su heredad es el Señor, Dios de Israel, como Él se lo había dicho.
14Jos1Éste es el reparto de la tierra de Canaán que se hizo entre los israelitas, lo que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los príncipes de las familias de las tribus repartieron a los israelitas. 2Se realizó una distribución en lotes conforme al mandato del Señor por medio de Moisés entre las nueve tribus y media restantes, 3pues Moisés ya había entregado a las otras dos tribus y media su heredad en Transjordania, y a los levitas no había adjudicado ninguna heredad entre ellos. 4Los hijos de José fueron divididos en dos tribus, Manasés y Efraím. No se adjudicó a los levitas ninguna parte en la tierra, sino sólo unas ciudades en las que habitar, con sus terrenos para su ganado y sus posesiones. 5Los israelitas hicieron lo que el Señor mandó a Moisés y repartieron la tierra.
6Los hijos de Judá se acercaron a Josué en Guilgal, y Caleb, hijo de Yefuné, el quenizita, le dijo:
—Tú ya sabes lo que el Señor dijo a Moisés, el hombre de Dios, acerca de ti y de mí en Cadés–Barnea. 7Tenía yo cuarenta años cuando Moisés, el siervo del Señor, me envió desde Cadés–Barnea a explorar la tierra. Yo le informé con verdad, 8pero los hermanos que subieron conmigo hicieron desfallecer el corazón del pueblo. Yo, sin embargo, cumplí con el Señor, mi Dios. 9Aquel día Moisés pronunció este juramento: «Tú y tus hijos tendrán en heredad para siempre la tierra que han pisado tus pies, porque has cumplido con el Señor, mi Dios». 10He aquí que el Señor, tal como lo prometió, me ha conservado la vida, pues ya han transcurrido cuarenta y cinco años desde que el Señor se lo anunció a Moisés cuando Israel marchaba por el desierto. Ahora tengo ochenta y cinco años, 11pero todavía conservo el mismo vigor que el día en que Moisés me envió: la misma fuerza que tenía entonces la tengo ahora para la guerra, para salir y para entrar. 12Dame, por tanto, la montaña de la que el Señor habló entonces, cuando tú escuchaste que los anaquitas estaban allí y que las ciudades eran grandes fortalezas. ¡Ojalá el Señor esté conmigo y consiga expulsarlos, como lo prometió el Señor!
13Josué lo bendijo y entregó a Caleb, hijo de Yefuné, la heredad de Hebrón. 14Por eso Hebrón forma parte de la heredad de Caleb, hijo de Yefuné, el quenizita, hasta el día de hoy, porque cumplió con el Señor, Dios de Israel. 15Hebrón se llamaba antes Quiriat–Arbá, ya que Arbá fue el hombre más grande de entre los anaquitas.
Y el país descansó de la guerra.
15Jos1El lote que correspondió a los linajes de la tribu de Judá se extiende hacia el límite de Edom, al sur del desierto de Sin, en el extremo meridional.
2Su límite sur parte desde el extremo del Mar de la Sal —desde la bahía que da al sur—, 3se dirige hacia el sur de la subida de Acrabim, cruza hacia Sin, sube por el sur de Cadés–Barnea, atraviesa Jesrón, sube hacia Adará y gira hacia Carcá. 4Desde allí, el límite discurre hacia Asmón, se dirige hacia el torrente de Egipto y termina en el mar. Éste es su límite meridional.
5El límite oriental es el Mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordán.
El límite septentrional parte desde la orilla del mar donde desemboca el Jordán, 6sube hacia Bet–Joglá, pasa al norte de Bet-Ha-Arabá y sube a la Roca de Bohan, el hijo de Rubén; 7sube a Debir desde el valle de Acor y por el norte gira hacia Guelilot, que está frente a Maale–Adumim, situada al sur del valle; de ahí el límite pasa hacia las aguas de En-Semes y sale a En-Roguel, 8sube por el valle de Ben–Hinom, al sur de la ladera del jebuseo, que es Jerusalén, y sube hasta la cumbre del monte que está frente al valle de Hinom, hacia el oeste, en el extremo norte del valle de Refaím. 9Después se dirige desde la cumbre de este monte hacia el manantial de las aguas de Neftóaj, llega a las ciudades del monte de Efrón y se encamina hacia Baalá —esto es, Quiriat–Yearim—. 10Desde Baalá se dirige hacia el oeste, a la montaña de Seír, pasa hacia la ladera norte del monte Yearim —esto es, Quesalón—, baja a Bet–Semes y pasa a Timná. 11Sale hacia la ladera que hay al norte de Ecrón, se dirige a Sicrón, pasa por la montaña de Baalá, y sale a Yabneel para terminar en el mar.
12El límite occidental es el Mar Grande.
Éstos son los límites en donde se circunscriben los linajes de los hijos de Judá.
13Como el Señor había mandado a Josué, entregó a Caleb, hijo de Yefuné, una parte en el territorio de los hijos de Judá: Quiriat–Arbá —Arbá es el padre de Anac—, esto es, Hebrón.
14Caleb expulsó de allí a tres hijos de Anac: a Sesay, a Ajimán y a Talmay, hijos de Anac. 15Desde allí subió a Debir, que se llamaba antes Quiriat–Séfer. 16Caleb dijo:
—A quien ataque Quiriat–Séfer y la conquiste, le daré a mi hija Acsá como esposa.
17La conquistó Otniel, hijo de Quenaz, un hermano de Caleb, y éste le dio a su hija Acsá como esposa. 18Cuando ella llegó, la persuadió para que pidiera a su padre un campo, y mientras ella se apeaba del asno, Caleb le dijo:
—¿Qué te sucede?
19Ella contestó:
—Hazme un favor. Puesto que me has entregado una tierra árida, dame también un manantial de agua.
Y le dio el Manantial de Arriba y el Manantial de Abajo.
20Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de la tribu de los hijos de Judá. 21Las ciudades más lejanas adjudicadas a esta tribu hacia el límite de Edom, en el Négueb, fueron: Causeel, Éder, Yagur, 22Quiná, Dimoná, Adadá, 23Quedes, Jasor, Yitnán, 24Zif, Télem, Bealot, 25Jasor–Jadatá, Queriot-Jesrón —que es Jasor—, 26Amam, Semá, Moladá, 27Jasar–Gadá, Jesmón y Bet-Pélet, 28Jasar–Sual, Berseba y Bizyotías, 29Baalá, Iyim, Ésem, 30Eltolad, Quesil, Jormá, 31Siquelag, Madmaná, Sansaná, 32Lebaot, Siljim y En–Rimón: en total veintinueve ciudades con sus aledaños.
33En la Sefelá: Estaol, Sorá, Asná, 34Zanóaj, En–Ganim, Tapúaj, Enam, 35Yarmut, Adulam, Socó, Azecá, 36Saaraim, Aditaim, Guederá y Guederotaim: catorce ciudades con sus aledaños. 37Senán, Jadasá, Migdal–Gad, 38Dilán, Mispé, Yocteel, 39Laquís, Bascat, Eglón, 40Cabón, Lajmás, Quitlís, 41Guederot, Bet–Dagón, Naamá y Maquedá: dieciséis ciudades con sus aledaños. 42Libná, Éter, Asán, 43Yiftaj, Asná, Nesib, 44Queilá, Aczib y Maresá: nueve ciudades con sus aledaños. 45Ecrón con sus aldeas y sus aledaños. 46Desde Ecrón hacia el oeste, todo lo que está junto a Asdod y sus aledaños. 47Asdod con sus aldeas y sus aledaños. Gaza, con sus aldeas y sus aledaños, hasta el torrente de Egipto y la costa del Mar Grande.
48En la montaña: Samir, Yatir, Socó, 49Daná, Quiriat–Saná —que es Debir—, 50Anab, Estemó, Anim, 51Gosen, Jolón y Guiló: once ciudades con sus aledaños. 52Arab, Dumá, Esán, 53Yanum, Bet–Tapúaj, Afecá, 54Jumtá, Quiriat–Arbá —que es Hebrón— y Sior: nueve ciudades con sus aledaños. 55Maón, Carmelo, Zif, Yutá, 56Yizreel, Yoqdeam, Zanóaj, 57Caín, Guibeá y Timná: diez ciudades con sus aledaños. 58Jaljul, Bet–Sur, Guedor, 59Maarat, Bet–Anot y Eltecón: seis ciudades con sus aledaños. Tecoa, Efrata —esto es, Belén—, Peor, Etam, Culón, Tatam, Sores, Carem, Galim, Béter y Manaj: once ciudades con sus aledaños, 60Quiriat–Baal —que es Quiriat-Yearim— y Rabá: dos ciudades con sus aledaños.
61En el desierto: Bet–Ha-Arabá, Midín, Secacá, 62Nibsán, Ir–Ha-Mélaj y En-Guedí: seis ciudades con sus aledaños.
63Los hijos de Judá no pudieron expulsar a los jebuseos que habitaban en Jerusalén; por eso siguen habitando en Jerusalén, en medio de los hijos de Judá, hasta el día de hoy.
16Jos1El lote que correspondió a los hijos de José incluye por el oriente desde el Jordán, junto a Jericó —las aguas que hay al oriente de Jericó—, el desierto que sube desde Jericó hacia la montaña de Betel; 2desde Betel Luz, continúa a través del límite de los arquitas en Atarot, 3baja hacia el oeste, hacia el límite de los yafletitas y hasta el límite de Bet–Jorón de Abajo y hasta Guézer, y sale al mar. 4Se lo repartieron los hijos de José, Manasés y Efraím.
5Se delimitó un territorio para los linajes de los hijos de Efraím. El límite oriental de su heredad va desde Atarot–Adar hasta Bet-Jorón de Arriba 6y sigue hacia el mar. Por el norte, desde Micmetat se dirige hacia el oriente, a Taanat–Siló, pasa por el oriente de Yanojá, 7baja de Yanojá a Atarot y Naará, confina con Jericó y sale al Jordán. 8Desde Tapúaj el límite sigue hacia el oeste, al torrente de Caná, y sale al mar. Ésta fue la heredad adjudicada a los linajes de la tribu de los hijos de -Efraím, 9incluidas todas las ciudades con sus aledaños, además de las ciudades que fueron reservadas a los hijos de Efraím en medio de la heredad de los hijos de Manasés. 10No lograron expulsar al cananeo que habitaba en Guézer; el cananeo sigue habitando en Guézer, con impuesto de servidumbre, en medio de los hijos de Efraím, hasta el día de hoy.
17Jos1Éste es el lote que correspondió a la tribu de Manasés, el primogénito de José. A Maquir, el primogénito de Manasés y padre de Galaad, que fue un hombre de combate, le correspondió Galaad y Basán. 2Los demás hijos de Manasés —los hijos de Abiézer, de Jélec, de Asriel, de Siquem, de Jéfer y de Semidá— recibieron según sus linajes. Éstos eran los linajes de los hijos varones de Manasés, hijo de José.
3Selofjad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos sino sólo hijas, cuyos nombres eran: Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. 4Éstas se presentaron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué, hijo de Nun, y ante los príncipes diciendo:
—El Señor mandó a Moisés que se nos diera una heredad entre nuestros hermanos.
Y de acuerdo con el mandato del Señor les dio una heredad entre los hermanos de su padre. 5Correspondieron, pues, a Manasés diez comarcas, además de la tierra de Galaad y Basán en Transjordania. 6Así, las hijas de Manasés recibieron su heredad en medio de los hijos de éste. La tierra de Galaad fue para los restantes hijos de Manasés.
7Los límites de Manasés abarcan desde el territorio de Aser a Micmetat, que está frente a Siquem, y se extienden hacia la derecha en dirección a los asentamientos de En–Tapúaj. 8La tierra de Tapúaj correspondió a Manasés, pero Tapúaj, aunque está en el territorio de Manasés, pertenece a los hijos de Efraím. 9El límite de Manasés baja hacia el torrente de Caná —al sur del torrente estaban las ciudades de Efraím situadas en medio del territorio de Manasés— y después se dirige al norte del torrente y sale al mar. 10Lo que queda al sur de ese límite corresponde a Efraím; lo que queda al norte corresponde a Manasés, y ambos limitan con el mar. Además, Manasés limita con Aser por el norte y con Isacar por el este.
11No obstante, a Manasés le correspondían en el territorio de Isacar y Aser: Bet–Seán y sus aldeas, Yiblam y sus aldeas, los asentamientos de Dor y sus aldeas, los asentamientos de En-Dor y sus aldeas, los asentamientos de Tanac y sus aldeas, los asentamientos de Meguido y sus aldeas, y un tercio de la región. 12Los hijos de Manasés no pudieron ocupar aquellas ciudades y los cananeos siguieron habitando en esa tierra. 13Cuando los israelitas se hicieron más fuertes impusieron un tributo a los cananeos, pero no los pudieron expulsar.
14Los hijos de José dijeron a Josué:
—¿Por qué me has otorgado en heredad un lote que incluye una sola comarca, cuando soy un pueblo numeroso y el Señor me ha bendecido tanto?
15Josué les respondió:
—Si eres un pueblo numeroso, sube al bosque que está en la tierra del perezeo y del refaíta, y tálalo, puesto que la montaña de Efraím es pequeña para ti.
16Los hijos de José replicaron:
—No nos queda montaña y todos los cananeos que habitan en la tierra del valle de Bet–Seán y sus aldeas y en el valle de Yizreel tienen carros de hierro.
17Josué dijo a la casa de José, a Efraím y Manasés:
—Tú eres un pueblo numeroso y tienes mucha fuerza; por esto no tendrás un solo lote 18sino que la montaña también será tuya. Es bosque, pero lo talarás y su terreno será para ti. Además, expulsarás a los cananeos aunque tengan carros de hierro y sean fuertes.
18Jos1Toda la comunidad de los israelitas se reunió en Siló e instalaron allí la Tienda de la Reunión. La tierra les estaba sometida. 2Todavía quedaban siete tribus de los israelitas a las que no se les había repartido su heredad. 3Josué les dijo:
—¿A qué esperan para tomar posesión de la tierra que les ha otorgado el Señor, Dios de sus padres? 4Designen tres hombres de cada tribu y los enviaré para que se pongan en marcha, recorran la tierra, hagan un registro de ella distribuida en heredades y después vengan a mí. 5La dividirán en siete partes. Judá permanecerá en su territorio al sur y la casa de José permanecerá en su territorio al norte. 6Ustedes deben hacer un registro del resto de la tierra en siete partes. Tráiganmelo y les adjudicaré los lotes aquí delante del Señor, nuestro Dios. 7Los levitas, sin embargo, no recibirán una parte entre ustedes, pues su heredad es el sacerdocio del Señor, y Gad, Rubén y la mitad de la tribu de Manasés ya se han repartido las heredades que les dio Moisés, el siervo del Señor, en Transjordania, al oriente.
8Estos hombres se pusieron en marcha y Josué les mandó que elaboraran un registro de la tierra:
—Vayan y recorran la tierra, elaboren un registro y regresen. Aquí en Siló, delante del Señor, les adjudicaré los lotes.
9Ellos fueron, recorrieron la tierra y registraron sus ciudades en un libro, distribuyéndolas en siete partes. Y regresaron al campamento de Siló en donde estaba Josué. 10Josué adjudicó los lotes en Siló, delante del Señor. Allí Josué hizo el reparto de la tierra a los israelitas, adjudicando a cada uno su parte.
11El primer lote fue para los linajes de la tribu de los hijos de Benjamín. Limitaba con el de los hijos de Judá y el de los hijos de José.
12El límite del extremo norte arranca del Jordán, sube hacia la ladera que hay al norte de Jericó y por la montaña que está hacia el oeste hasta salir al desierto de Bet–Aven. 13Pasa de allí hacia Luz, a la ladera al sur de Luz —esto es, Betel—, y baja a Atarot–Adar en la montaña que está al sur de Bet-Jorón de Abajo; 14después el límite gira desviándose por el oeste hacia el sur de la montaña que está frente a Bet–Jorón, al sur de ella, y sale a Quiriat-Baal —es decir, a Quiriat-Yearim—, ciudad que está en el extremo occidental de los hijos de Judá.
15El límite sur parte de las afueras de Quiriat–Yearim, sigue hacia el oeste hasta el manantial de las aguas de Neftóaj, 16baja hacia el extremo del monte que está frente al valle de Ben–Hinom, al norte del valle de Refaím, desciende por el valle de Hinom hacia la ladera que hay al sur del jebuseo y baja a En-Roguel. 17Se dirige después hacia el norte, sale a En–Semes y Guelilot, que está frente a Maale-Adumim, y baja a la Roca de Bohan, el hijo de Rubén. 18Después pasa a la ladera que se asoma a la Arabá, hacia el norte, desciende a la Arabá, 19atraviesa la ladera de Bet–Joglá por el norte y viene a dar a la orilla norte del Mar de la Sal, al extremo sur del Jordán. Éste es el límite meridional.
20El Jordán es su límite oriental.
Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de los hijos de Benjamín, con los límites que la rodean.
21Las ciudades adjudicadas a los linajes de la tribu de Benjamín eran Jericó, Bet–Joglá, Émec-Quesís, 22Bet–Ha-Arabá, Semaraim, Betel, 23Avim, Pará, Ofrá, 24Quefar–Haamoná, Ofní y Gueba: doce ciudades con sus aledaños. 25Gabaón, Ramá, Beerot, 26Mispé, Quefirá, Mosá, 27Réquem, Yirpeel, Taralá, 28Selá, Élef y Jebús —que es Jerusalén—, Guibatá y Quiriat: catorce ciudades con sus aledaños.
Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de los hijos de Benjamín.
19Jos1El segundo lote correspondió a Simeón, a los linajes de la tribu de los hijos de Simeón, que recibieron su heredad en medio de la heredad de los hijos de Judá. 2Obtuvieron en heredad Berseba, Sebá, Moladá, 3Jasar–Sual, Baalá, Ésem, 4Eltolad, Betul, Jormá, 5Siquelag, Bet–Marcabot, Jasar-Susá, 6Bet–Lebaot y Sarujén: trece ciudades con sus aledaños. 7En–Rimón, Éter y Asán: cuatro ciudades con sus aledaños. 8Y todos los aledaños que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat–Beer, Ramat-Négueb. Ésta era la heredad adjudicada a los linajes de la tribu de los hijos de Simeón. 9La heredad de los hijos de Simeón se tomó de la de los hijos de Judá, pues la parte de los hijos de Judá era demasiado grande; por eso los hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la de ellos.
10El tercer lote correspondió a los linajes de los hijos de Zabulón. El límite de su heredad llega hasta Sarid, 11sube hacia el oeste, a Maralá, confina con Dabéset y sigue hacia el torrente que está frente a Yocneam. 12Desde Sarid vuelve al este, al oriente, sobre el límite de Quislot–Tabor, sale a Daberat y sube a Yafía. 13Desde allí pasa al este, al oriente, a Gat–Ha-Jéfer, Et-Casín y sale a Rimón; se dirige a Neá, 14la rodea por el norte, sigue a Janatón y sale a Yiftaj–El, 15Catat, Nahalal, Simrón, Yidalá y Belén: doce ciudades con sus aledaños. 16Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de los hijos de Zabulón: estas ciudades con sus aledaños.
17El cuarto lote correspondió a Isacar, a los linajes de los hijos de Isacar. 18Dentro de sus límites se encuentran Yizreel, Quesulot, Sunem, 19Jafaraim, Sión, Anajarat, 20Rabit, Quisión, Abes, 21Rémet, En–Ganim, En-Jadá y Bet-Pasas. 22El límite pasa por Tabor, Sajasimá y Bet–Semes, y llega hasta el Jordán: dieciséis ciudades con sus aledaños. 23Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de los hijos de Isacar: estas ciudades con sus aledaños.
24El quinto lote correspondió a los linajes de la tribu de los hijos de Aser. 25Dentro de sus límites se encuentran Jelcat, Jalí, Beten, Acsaf, 26Alamélec, Amad, Masal. Sus límites se extienden hasta el Carmelo por el oeste y hasta Sijor–Libnat. 27Por el oriente, hacia Bet–Dagón, limita con Zabulón y con el valle de Yiftaj-El; por el norte, Bet-Ha-Emec, Neiel —saliendo a Cabul por la izquierda—, 28Abdón, Rejob, Jamón y Caná hasta Sidón la Grande. 29El límite gira hacia Ramá, hasta la ciudad fortificada de Tiro, vuelve a Josá y sale al mar en la zona de Aczib, 30e incluye Umá, Afec y Rejob: veintidós ciudades con sus aledaños. 31Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de la tribu de los hijos de Aser: estas ciudades con sus aledaños.
32El sexto lote correspondió a los hijos de Neftalí, a los linajes de los hijos de Neftalí. 33Sus límites abarcan desde Jélef, la Encina de Saananim, Adamí–Hanéqueb y Yabneel hasta Lacum, y sale al Jordán. 34Su límite por el oeste llega a Aznot–Tabor y de allí a Jucocá, lindando con Zabulón por el sur, con Aser por el oeste y con el Jordán por el este. 35Las ciudades fortificadas eran Sidim, Ser, Jamat–Racat, Genesaret, 36Adamá, Ramá, Jasor, 37Quedes–Edreí, En-Jasor, 38Yirón, Migdal–El, Jorem, Bet-Anat y Bet-Semes: diecinueve ciudades con sus aledaños. 39Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de la tribu de los hijos de Neftalí: estas ciudades con sus aledaños.
40El séptimo lote correspondió a los linajes de la tribu de los hijos de Dan. 41Dentro de los límites de su heredad se encuentra Sorá, Estaol, Ir–Semes, 42Saalbim, Ayalón, Yitlá, 43Elón, Timná, Ecrón, 44Eltequé, Guibetón, Baalat, 45Yehud, Bené–Berac, Gat-Rimón, 46las aguas del Yarcón y Racón, y la zona que está frente a Jope. 47Pero los hijos de Dan salieron fuera de sus límites: subieron a luchar contra Lésem, la conquistaron pasándola a filo de espada, tomaron posesión de ella, se establecieron allí, y la llamaron Lésem–Dan con el nombre de Dan, su padre. 48Ésta es la heredad adjudicada a los linajes de la tribu de los hijos de Dan: estas ciudades con sus aledaños.
49Cuando terminaron de dividir la tierra fijando sus límites, los israelitas dieron una heredad en medio de ellos a Josué, hijo de Nun. 50Como lo había mandado el Señor, le dieron la ciudad que pidió, Timná–Séraj, en la montaña de Efraím. Construyó la ciudad y se estableció allí.
51Éstas son las heredades que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los jefes del pueblo repartieron en lotes a las tribus de los israelitas en Siló, delante del Señor, a la entrada de la Tienda de la Reunión. Así se concluyó el reparto de la tierra.
20Jos1El Señor dijo a Josué:
2—Habla a los israelitas y diles: «Designen las ciudades de refugio, de las que les hablé por medio de Moisés, 3para que pueda huir a ellas el que haya matado a una persona por inadvertencia, sin querer, y le sirvan para refugiarse del vengador de la sangre. 4El que huya a una de estas ciudades se presentará a la entrada de la puerta de la ciudad y expondrá su caso ante los ancianos de la ciudad, que lo acogerán allí y le darán un lugar en donde habitar con ellos. 5Si el vengador de la sangre fuera en su persecución, no le entregarán al homicida, pues mató a su prójimo sin querer, sin haberlo odiado previamente. 6Habitará en aquella ciudad hasta que comparezca ante la comunidad para su juicio, o hasta la muerte del sumo sacerdote si ocurriera en aquellos días. Entonces el homicida podrá volver de nuevo a su casa y a la ciudad de la que huyó».
7Dedicaron a este fin Quedes, en Galilea, en la montaña de Neftalí; Siquem en la montaña de Efraím; y Quiriat–Arbá, esto es, Hebrón, en la montaña de Judá. 8Tras el Jordán, al oriente de Jericó, designaron Béser, en el desierto, en el llano de la tribu de Rubén; Ramot en Galaad, que pertenece a la tribu de Gad; y Golán en Basán, que pertenece a la tribu de Manasés. 9Éstas fueron las ciudades destinadas a todos los israelitas y a los extranjeros que habitaban con ellos, para que todo el que hubiese matado a una persona por inadvertencia pudiera huir allí y no muriera a manos del vengador de la sangre antes de comparecer ante la comunidad.
21Jos1Los jefes de los linajes levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los cabezas de familia de las tribus israelitas 2en Siló, en la tierra de Canaán, y dijeron:
—El Señor mandó por medio de Moisés que se nos dieran ciudades para vivir en ellas y sus terrenos para nuestros ganados.
3Los israelitas dieron a los levitas como heredad unas ciudades con sus alrededores, de acuerdo con lo que el Señor había mandado.
4El primer lote correspondió a los linajes de Quehat. De entre estos levitas, los hijos del sacerdote Aarón recibieron un lote de trece ciudades de las tribus de Judá, Simeón y Benjamín. 5Los demás hijos de Quehat recibieron un lote de diez ciudades de las tribus de Efraím, Dan y de la mitad de la tribu de Manasés. 6Los hijos de Guersón recibieron un lote de trece ciudades de las tribus de Isacar, Aser, Neftalí y de la mitad de la tribu de Manasés que está en Basán. 7Los linajes de los hijos de Merarí, doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón. 8Los israelitas adjudicaron a los levitas las siguientes ciudades con sus alrededores, tal como el Señor lo había mandado por medio de Moisés.
9Las ciudades cuyos nombres se enumeran a continuación y que correspondían a la tribu de los hijos de Judá y de Simeón, se las dieron 10a los hijos de Aarón, de los linajes de Quehat, de los hijos de Leví, pues a ellos les correspondió el primer lote. 11Les dieron Quiriat–Arbá —Arbá es el padre de Anac—, esto es, Hebrón, en la montaña de Judá y los terrenos que tiene alrededor. 12Pero dieron en propiedad a Caleb, hijo de Yefuné, el campo de la ciudad con sus aledaños. 13A los hijos del sacerdote Aarón les dieron Hebrón con sus terrenos —como ciudad de refugio para el homicida—, Libná con sus terrenos, 14Yatir con sus terrenos, Estemoa con sus terrenos, 15Jolón con sus terrenos, Debir con sus terrenos, 16Ayin con sus terrenos, Yutá con sus terrenos, Bet–Semes con sus terrenos: nueve ciudades de estas dos tribus. 17De la tribu de Benjamín, Gabaón con sus terrenos, Gueba con sus terrenos, 18Anatot con sus terrenos, Almón con sus terrenos: cuatro ciudades. 19Los hijos del sacerdote Aarón tuvieron en total trece ciudades con sus terrenos.
20Los levitas de los demás hijos de Quehat recibieron unas ciudades del lote de la tribu de Efraím. 21Les dieron Siquem con sus terrenos —como ciudad de refugio para el homicida en la montaña de Efraím—, Guézer con sus terrenos, 22Quibsaim con sus terrenos, Bet–Jorón con sus terrenos: cuatro ciudades. 23Y de la tribu de Dan, Eltequé con sus terrenos, Guibetón con sus terrenos, 24Ayalón con sus terrenos, Gat–Rimón con sus terrenos: cuatro ciudades. 25Y de la mitad de la tribu de Manasés, Tanac con sus terrenos, Gat–Rimón con sus terrenos. 26Los demás linajes de los hijos de Quehat tuvieron en total diez ciudades con sus terrenos.
27A los hijos de Guersón, de los linajes de Leví, les dieron de la mitad de la tribu de Manasés Golán con sus terrenos —como ciudad de refugio para el homicida en Basán—, así como Beestrá con sus terrenos: dos ciudades. 28De la tribu de Isacar, Quisión con sus terrenos, Daberat con sus terrenos, 29Yarmut con sus terrenos, En–Ganim con sus terrenos: cuatro ciudades. 30De la tribu de Aser, Masal con sus terrenos, Abdón con sus terrenos, 31Jelcat con sus terrenos, Rejob con sus terrenos: cuatro ciudades. 32De la tribu de Neftalí, Quedes con sus terrenos —como ciudad de refugio para el homicida en Galilea—, Jamot–Dor con sus terrenos, Cartán con sus terrenos: tres ciudades. 33Los linajes de Guersón poseyeron en total trece ciudades con sus terrenos.
34A los levitas restantes de los linajes de los hijos de Merarí, les dieron de la tribu de Zabulón la ciudad de Yocneam con sus terrenos, Cartá con sus terrenos, 35Dimná con sus terrenos, Nahalal con sus terrenos: cuatro ciudades. 36De la tribu de Rubén, tras el Jordán frente a Jericó, la ciudad de refugio de Béser con sus terrenos en el desierto del llano, Yahsa con sus terrenos, (37)Quedemot con sus terrenos, Mefáat con sus terrenos: cuatro ciudades. 37 (38)De la tribu de Gad, Ramot con sus terrenos —como ciudad de refugio para el homicida en Galaad—, Majanaim con sus terrenos, (39)Jesbón con sus terrenos, Yazer con sus terrenos: cuatro ciudades en total. 38 (40)Los levitas restantes de los linajes de los hijos de Merarí poseyeron en total un lote de doce ciudades.
39 (41)El total de ciudades de los levitas en medio de las propiedades de los israelitas era de cuarenta y ocho ciudades con sus terrenos. 40 (42)Cada una de estas ciudades comprendía la ciudad y los terrenos que hay alrededor de ella. Así para todas estas ciudades.
41 (43)El Señor entregó a Israel toda la tierra que había jurado a sus padres que iba a darles. La poseyeron y habitaron en ella. 42 (43)El Señor les concedió estar rodeados de tranquilidad, tal como lo había jurado a sus padres. No se les resistió ninguno de sus enemigos. El Señor puso a todos sus enemigos en sus manos. 43(45)No dejó de cumplirse ni una sola de las cosas buenas que el Señor prometió a la casa de Israel. Todo llegó.
22Jos1Entonces Josué llamó a los de Rubén, a los de Gad y a la mitad de la tribu de Manasés 2y les dijo:
—Ustedes han cumplido todo lo que les mandó Moisés, el siervo del Señor: han obedecido mi voz en todo lo que les he mandado. 3Desde hace mucho tiempo y hasta el día de hoy no han abandonado a sus hermanos; han cumplido lo que les mandó el Señor, su Dios. 4El Señor, su Dios, ha dado ya reposo a sus hermanos, como se lo había prometido; así que ahora vuelvan, marchen a sus tiendas en la tierra de su propiedad, la que les dio Moisés, el siervo del Señor, al otro lado del Jordán. 5Esmérense en cumplir el mandamiento y la ley que les dio Moisés, el siervo del Señor, de amar al Señor, su Dios, marchar por sus caminos, cumplir sus mandamientos, estar unidos a él y servirlo con todo su corazón y con toda su alma.
6Josué los bendijo y los despidió. Ellos se marcharon a sus tiendas.
7Moisés había entregado un territorio en Basán a una mitad de la tribu de Manasés, y a la otra mitad Josué entregó una parte en medio de sus hermanos a este lado del Jordán, al oeste. También a ellos, cuando Josué los bendijo y los despidió, 8les dijo:
—Vuelvan a sus tiendas con abundantes riquezas y con mucho ganado, con oro, bronce, hierro y con gran cantidad de vestidos. Participen junto con sus hermanos en el reparto del botín de sus enemigos.
9Los hijos de Rubén y Gad y la mitad de la tribu de Manasés se volvieron: se pusieron en marcha desde Siló en la tierra de Canaán, donde estaban los israelitas, para dirigirse a la tierra de Galaad, en la tierra de su propiedad, que les había sido adjudicada conforme a lo que mandó el Señor por medio de Moisés.
10Cuando llegaron a los meandros del Jordán en la tierra de Canaán, los hijos de Rubén, de Gad y la mitad de la tribu de Manasés construyeron allí un altar frente al Jordán, un altar de aspecto grandioso. 11Enseguida llegó la noticia a los demás israelitas:
—Los hijos de Rubén, de Gad y la mitad de la tribu de Manasés han construido un altar frente a la tierra de Canaán, en la zona de los meandros del Jordán, al otro lado del territorio israelita.
12Cuando llegó esta noticia a los israelitas, se reunió toda la comunidad en Siló para subir a luchar contra ellos.
13Mientras tanto, los israelitas enviaron a la tierra de Galaad donde estaban los hijos de Rubén y de Gad y la mitad de la tribu de Manasés, a Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, 14y a once príncipes con él, un príncipe por cada familia de las tribus de Israel: el jefe de cada familia de los clanes israelitas. 15Llegaron a donde se encontraban los hijos de Rubén, de Gad y la mitad de la tribu de Manasés, en la tierra de Galaad y, hablando con ellos, les dijeron:
16—Así dice toda la comunidad del Señor: «¿Cómo han podido cometer semejante prevaricación contra el Dios de Israel, apartándose hoy de su seguimiento al construirse un altar para sublevarse contra el Señor? 17¿No teníamos bastante con el crimen de Peor del que todavía hoy no estamos suficientemente purificados, a pesar de la plaga que sobrevino a la comunidad del Señor? 18Ahora ustedes dejan de seguir al Señor, se rebelan hoy contra el Señor, y mañana se encenderá su ira contra toda la comunidad de Israel. 19Si les parece impura la tierra de su propiedad, pásense a la tierra de la propiedad del Señor, en donde está instalado el Santuario del Señor, y tengan su propiedad en medio de nosotros, pero no se rebelen contra el Señor ni contra nosotros construyéndose un altar distinto del altar del Señor, nuestro Dios. 20¿No prevaricó sólo Acán, hijo de Zéraj, cuando lo del anatema? Sin embargo, la ira se encendió sobre toda la comunidad de Israel y no pereció sólo él por su crimen».
21Los hijos de Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés respondieron a los jefes de las milicias de Israel:
22—Que el Señor, Dios de los dioses, ¡el Señor, Dios de los dioses!, lo sepa y que también lo sepa Israel. ¡Que el Señor nos condene si hemos prevaricado y nos hemos rebelado contra Él 23construyéndonos este altar para dejar de seguirle! Y si es para ofrecer sobre él holocaustos y oblaciones, y para presentar sobre él sacrificios de comunión, ¡que el Señor nos pida cuentas! 24En verdad, lo hemos hecho porque nos preocupa cómo responder el día de mañana cuando loa hijos de ustedes digan a los nuestros: «¿Qué tienen que ver ustedes con el Señor, Dios de Israel? 25Pues el Señor, hijos de Rubén y de Gad, ha puesto el Jordán como separación entre nosotros y ustedes. ¡No tienen parte con el Señor!». No vaya a ser que sus hijos impidan a los nuestros reverenciar al Señor.
26»Por eso hemos dicho: «Emprendamos la construcción de un altar, no para holocaustos y sacrificios, 27sino para que sirva como testimonio entre nuestros hijos y los suyos —en las generaciones que vendrán detrás de nosotros— de que servimos al culto del Señor con nuestros holocaustos, nuestras víctimas y nuestros sacrificios de comunión. De este modo no dirán mañana sus hijos a los nuestros: “¡Ustedes no tienen que ver con el Señor!”». 28Así pues, nos hemos dicho: «Si el día de mañana nos dicen eso a nosotros o a nuestros descendientes, les diremos: “Vean una reproducción del altar del Señor que hicieron sus padres, que no sirve para holocaustos ni para víctimas, sino como testimonio entre nosotros y ustedes”». 29¡Lejos de nosotros rebelarnos contra el Señor y apartarnos hoy de su seguimiento construyendo un altar para holocaustos, oblaciones y víctimas sin respetar el único altar del Señor, nuestro Dios, que está delante de su Santuario!
30El sacerdote Pinjás, los príncipes de la comunidad y los jefes de las milicias de Israel que estaban con él escucharon las palabras que pronunciaron los hijos de Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés, y les pareció bien. 31Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubén, Gad y Manasés:
—Hoy sabemos que el Señor está en medio de nosotros, pues no han cometido esta prevaricación contra el Señor. Así han librado a los israelitas de la mano del Señor.
32Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, y los príncipes regresaron de la tierra de Galaad, de donde estaban los hijos de Rubén y Gad, a la tierra de Canaán, en donde estaban los israelitas, y les informaron de esto. 33Los israelitas quedaron conformes y bendijeron al Señor. Ya no volvieron a hablar de subir a luchar contra ellos para devastar la tierra en la que habitaban los hijos de Rubén y de Gad. 34Los hijos de Rubén y los hijos de Gad llamaron al altar «Testigo», porque él da testimonio entre nosotros de que el Señor es Dios.
23Jos1Cuando ya había pasado mucho tiempo desde que el Señor hizo descansar a Israel de todos los enemigos que tenía alrededor, Josué envejeció y entró en años. 2Llamó Josué a todo Israel, a sus ancianos, a sus príncipes, a sus jueces y a sus capataces, y les dijo:
—Yo he envejecido y estoy entrado en años. 3Ustedes han visto todo lo que el Señor, su Dios, hizo con todas aquellas naciones por causa nuestra, porque el Señor, su Dios, es quien luchaba por ustedes. 4Vean que he adjudicado como heredad a sus tribus las naciones que quedan y todas las que exterminé, desde el Jordán hasta el Mar Grande por occidente. 5El Señor, su Dios, las dispersará ante ustedes, las apartará de su presencia y tomarán posesión de su tierra, como se los había prometido el Señor, su Dios. 6Sean muy fuertes para llevar a la práctica todo lo que está escrito en el libro de la Ley de Moisés. No se desvien ni a derecha ni a izquierda. 7No se junten con estas gentes que quedan entre ustedes, ni invoquen el nombre de sus dioses, ni juren, ni les den culto, ni los adoren, 8sino permanezcan unidos al Señor, su Dios, como lo han estado hasta el día de hoy. 9El Señor ha dispersado ante ustedes naciones grandes y fuertes. Nadie se les ha podido resistir hasta el día de hoy 10y cualquiera de ustedes es capaz de perseguir a mil de ellos, porque el Señor, su Dios, es quien lucha por ustedes, como se los había prometido. 11Esmérense en amar al Señor, su Dios. 12Porque si se apartan y se unen al resto de estas gentes que han quedado entre ustedes, contraen matrimonios con ellos y acuden a ellos, y ellos a ustedes, 13han de saber que el Señor, su Dios, no volverá a dispersar a estas naciones en su presencia, y serán para ustedes como trampa y lazo, como látigo en su costado y espinas en sus ojos hasta que desaparezcan de esta tierra tan excelente que el Señor, su Dios, les ha entregado. 14Vean que yo me estoy marchando hoy por el camino de todo el mundo y han de saber con todo su corazón y con toda su alma que no ha dejado de cumplirse ni una sola de las cosas buenas que el Señor, su Dios, les prometió. Todo les ha llegado. No ha fallado ni una de sus palabras. 15Y sucederá que así como se les han cumplido todas las cosas buenas que el Señor, su Dios, les prometió, también el Señor hará que se cumplan todas sus amenazas hasta que desaparezcan de esta tierra tan excelente que el Señor, su Dios, les ha entregado. 16Si quebrantan la alianza que el Señor, su Dios, les ha mandado y se marchan a servir y adorar a otros dioses, se encenderá la ira del Señor sobre ustedes y pronto desaparecerán de esta tierra tan excelente que les ha entregado.
24Jos1Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquem y llamó a los ancianos de Israel, a los jefes, a los jueces y a los capataces, y se presentaron delante de Dios. 2Josué dijo a todo el pueblo:
—Así dice el Señor, Dios de Israel: «Sus antepasados, Téraj, el padre de Abrahán y de Najor, habitaron desde siempre en el otro lado del río y sirvieron a otros dioses. 3Tomé a su padre Abrahán del otro lado del río y lo hice caminar por toda la tierra de Canaán, multipliqué su descendencia y le di a Isaac. 4A Isaac le di a Jacob y Esaú. A Esaú le otorgué la posesión de la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 5Envié a Moisés y a Aarón, y golpeé a Egipto con lo que realicé en medio de él. Después los saqué a ustedes. 6Saqué a sus padres de Egipto y llegaron al mar mientras que los egipcios les perseguían con carros y caballeros hasta el Mar Rojo. 7Clamaron al Señor, que puso tinieblas entre ustedes y los egipcios, trajo sobre ellos el mar y los cubrió. Sus ojos han visto todo lo que hice en Egipto.
»Habitaron en el desierto durante mucho tiempo 8y los traje a la tierra del amorreo que habitaba al otro lado del Jordán. Lucharon contra ustedes y los puse en sus manos; ustedes ocuparon su tierra y los quité de su presencia. 9Se levantó Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, y luchó contra Israel. Mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para maldecirlos; 10pero no consentí que Balaam le obedeciera: él los bendijo y Yo los libré de su mano. 11Pasaron el Jordán y llegaron a Jericó. Lucharon contra ustedes los hombres de Jericó, el amorreo, el perezeo, el cananeo, el hitita, el guirgaseo, el jeveo y el jebuseo, pero los puse en sus manos. 12Envié avispas que les quitaron de delante a los dos reyes amorreos, sin que tuvieran que utilizar ni su espada ni su arco. 13Y les di una tierra que no labraron, ciudades que no edificaron para que habitaran en ellas. Se alimentaron de viñas y olivos que no plantaron».
14»Así que ahora reverencien al Señor, sírvanlo con pureza y verdad, apártense de los dioses a los que sirvieron sus padres al otro lado del río y en Egipto, y sirvan al Señor. 15Si les parece mal servir al Señor, escojan hoy a quién van a servir: a los dioses a los que sirvieron sus padres cuando estaban al otro lado del río o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitan. Yo y mi casa serviremos al Señor.
16El pueblo respondió diciendo:
—¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses! 17Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos ha subido a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre, y quien ha hecho ante nuestros ojos estos grandes signos; es el que nos ha guardado en todos los caminos por donde hemos marchado y en todos los pueblos por los que hemos pasado. 18El Señor ha expulsado de nuestra presencia a todos estos pueblos y al amorreo que habitaba en esta tierra. También nosotros serviremos al Señor, porque Él es nuestro Dios.
19Josué dijo al pueblo:
—No podrán servir al Señor porque Dios es santo y es un Dios celoso; no pasará por encima de sus delitos y de sus pecados. 20Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, se volverá, los maltratará y los consumirá después de haberlos favorecido.
21El pueblo dijo a Josué:
—De ninguna manera. Serviremos al Señor.
22Josué dijo al pueblo:
—Ustedes son testigos ante ustedes mismos, de que han escogido servir al Señor.
Y dijeron:
—Somos testigos.
23—Ahora, pues, aparten los dioses extranjeros que tienen entre ustedes e inclinen sus corazones hacia el Señor, Dios de Israel.
24El pueblo dijo a Josué:
—Serviremos al Señor, nuestro Dios, y obedeceremos su voz.
25Aquel día en Siquem Josué hizo una alianza con el pueblo y le impuso leyes y normas. 26Josué escribió esas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó una gran piedra y la erigió allí, al pie de la encina que había en el Santuario del Señor. 27Y dijo Josué a todo el pueblo:
—Miren, esta piedra será testigo ante nosotros, pues ella ha escuchado todas las palabras que el Señor nos ha dicho. Será testigo ante nosotros, para que no engañen a su Dios.
28Josué despidió al pueblo y cada uno volvió a su heredad.
29Después de esto murió Josué, el siervo del Señor. Tenía ciento diez años. 30Lo sepultaron dentro de los límites de su heredad, en Timná–Séraj, que está en la montaña de Efraím, al norte del monte Gaas. 31Israel sirvió al Señor durante todos los días de Josué y durante todos los días de los ancianos que le sobrevivieron y que habían conocido toda la obra que el Señor había hecho en favor de Israel.
32Sepultaron los huesos de José —que los israelitas habían subido desde Egipto— en Siquem, en una parte del campo que Jacob había comprado por cien monedas de plata a los hijos de Jamor, padre de Siquem, y que los hijos de José tenían como heredad.
33Eleazar, hijo de Aarón, murió. Lo sepultaron en Guibatá–Pinjás, en el lugar que le había entregado a Pinjás, su hijo, en la montaña de Efraím.