COMENTARIO
En estos capítulos que constituyen el epílogo del libro reaparecen los dos mismos temas del prólogo (1,1-18), aunque ahora con más extensión y en orden inverso al seguido entonces. Se subraya de nuevo que todo el pueblo ha realizado unido, sin que faltase nadie, la conquista del país. Una vez concluida ésta, los de las tribus de Transjordania regresan a su territorio; y para que con el paso del tiempo el Jordán no llegue a ser una frontera que separe las tribus, erigen un altar que no se dedicará al culto, sino que será testimonio de que ellos, lo mismo que sus hermanos, confiesan que el Señor es Dios (22,1-34). Por último, se indica que Josué, el sucesor de Moisés, ya ha cumplido su misión; antes de morir exhorta a todo el pueblo a mantenerse fiel al Señor que les ha entregado la tierra en la que habitan y a cumplir la Alianza que el Señor hizo con sus antepasados y que ahora ellos renuevan en Siquem (23,1-24,33).