COMENTARIO

 Jos 24,29-31 

En el escueto relato de su muerte (cfr Jc 2,8-9) Josué recibe el título de «siervo del Señor» (v. 29) que hasta este momento no se le había aplicado en el texto, sino que se había reservado sólo para Moisés (cfr 1,1.13.15; 8,31.33; etc.). Ahora, al culminar una vida de entrega al Señor, es digno de esa fórmula de reconocimiento análoga a la empleada en la parábola evangélica: «Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho; entra en la alegría de tu señor» (Mt 25,21).

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