COMENTARIO

 Jos 24,32-33 

Se deja constancia de que los huesos de José encontraron sepultura en la tierra que sus descendientes recibieron como heredad, cumpliendo un deseo que había manifestado antes de su muerte (cfr Gn 50,24-25).

También Eleazar, el sacerdote que había estado siempre junto a Josué —como Aarón había acompañado a Moisés— muere y es sepultado. Se cierra así la generación de los hijos de Israel que tomaron posesión de la tierra que Dios prometió a sus antepasados.

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