COMENTARIO
En esta frase el texto hebreo juega con las consonantes de tres palabras: ayir (asno), ir (ciudad) y Yaír (nombre propio). «Tuvo treinta hijos que cabalgaban sobre treinta asnos (ayarim). Es decir, que tenían treinta ciudades (arim), a las que se llama Javot-Yaír».
El hagiógrafo da muy pocos detalles de los llamados jueces menores, Tolá y Yaír, pero los suficientes para indicar que nunca faltaron personajes escogidos por Dios para liberar a Israel.